No tan amargo

Qué tal su café ¿cómo estuvo su agua e panela? ¡Qué buenas arepas las que prepara doña Rubiela!, así comienza la canción “toitico bien empacao!” de Katie james. Sin dudarlo una de las mejores canciones que he escuchado, me remonta a mi época del colegio, sin dudarlo una de mis mejores épocas, En uno de los versos de la canción dice “dibújeme el árbol del cacao, mientras se toma ese chocolate con pan tosta´o” me recuerda una de las tantas personas que me ayudaron a ser el hombre que hoy día. una de mis tantas maestras alguien que me ayudo que con solo un cuento del Edgar Alan Poe me hizo soñar sentirme diferente, me mostro que la literatura es algo mágico, como diría Poe “Durante la hora de lectura, el alma del lector está sometida a la voluntad del escritor” no podría estar más de acuerdo con él. esa persona es mi educadora de español, Gladys contreras. Una mujer espectacular por donde se le quiera analizar alguien que me ha ayudado a pesar de la distancia, que a pesar de los años me sigue enseñando como en aquellos tiempos sé que siempre puedo contar con una palabra de ella, una voz de aliento, un regaño si es necesario. Alguien que en sus estudiantes encontró amigos y que yo encontré una gran amiga, consejera, a pesar del tiempo ella sigue siendo mi profesora la que me enseño que la docencia es mas que llegar a un salón a dictara clase. Algunos códigos de ética dicen que no se puede haber un vínculo de amistad estudiantes y maestro, ya que no se puede tener una posición objetiva al momento de analizar al estudiante en cuestión, nada más alejado de la realidad, esta mujer fue la mas critica conmigo y eso hoy lo agradezco, gracias a ella tengo plan de vida realizado. Se que como yo usted tiene un maestro a el cual le debe muchas cosas.

Creo que simplemente queda dar las gracias a todos esos maestros que creen en el cambio de la nación, que saben que esto se soluciona con la educación. Esto es un pequeño homenaje a esos cientos de maestro que se despiertan día con día con ganas de cambiar el mundo. Tenemos más que claro que su trabajo no es fácil, así como mi maestra muchas veces tienen que ser maestros, psicólogos, amigos, confidentes. Solo nos queda pedirles que no desfallezcan, hay varios estudiantes que están poniendo atención y que los tienen a ustedes como un gran referente. Gracias queridos maestros por dedicarse a esta linda y a veces menospreciada profesión. Muchos padres en estos momentos de cuarentena dicen que a sus hijos le están dejando muchos trabajos, bienvenidos al mundo de maestros llevamos menos de un mes y ya muchos quieren botar la toalla.

Simplemente queda agradecer a los cientos de maestro GRACIAS.

Autor: David Alexander Daza

 

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