New York (United States), 02/04/2020.- People wearing protective face masks queue outside of Elmhurst Hospital in Queens, New York, USA, 02 April 2020. New York City remains the epicenter of the coronavirus outbreak in the United States and there are continuing concerns that the health care system will be unable to care for the volume of COVID-19 patients. (Estados Unidos, Nueva York) EFE/EPA/PETER FOLEY

Quién lo diría

Para el comienzo de todo esto, veíamos el peligro o un cambio radical en nuestras vidas, como algo muy lejano, algo que estaba sucediendo por allá al otro lado del mundo en China. Durante estos sucesos también hemos variado infinidad de veces nuestro punto de vista, aplaudimos, las medidas drásticas de confinamiento y la demostración de poder económico del gigante asiático para contener el virus y haber sido capaces de construir un hospital en poco menos de diez días, cuando supimos de eso de inmediato criticábamos nuestros gobiernos y, hacíamos chistes comparando esa eficiencia en América Latina.

De a pocos la situación siguió agravándose, pero aun a lo lejos, lejos de occidente, jurábamos seria un virus e inconveniente, que solo lidiarían en oriente, pero y si “¿quizás nos ocultan la gravedad del asunto?”, era una pregunta que ya nos formulábamos, gracias a las filtraciones de médicos y ciudadanos chinos, pero aun así no teníamos miedo, no lo tomábamos tan en serio, de hecho con mucho humor y a través de los populares memes en redes sociales hacíamos llevadero nuestro estrés del día a día. Pero no sabíamos de la realidad del sufrimiento, ansiedad o frustración que estaban sintiendo ya millones de personas al otro lado del mundo.

Quizás esos factores, o quizás la prepotencia de los países europeos, que subestimaron al virus tras su inevitable llegada, aferrados a la idea de que contaban con los mejores sistemas sanitarios y con una actitud al principio confiada aseguraban no habría crisis, e intentaron infundir esa idea errónea a la población, no se actuó correctamente y se dio libertad a la paranoia, además a la indiferencia total, a día de hoy conocemos con certeza, las consecuencias de esas actitudes de completa falta de empatía.

Ahora desde que el virus llego, nuestras vidas han cambiado, las de prácticamente todos, salimos por reducidas horas solo a lo necesario, desde nuestras casas podemos ver actos que nos hacen tener fe, que después de esto seamos mejores, podemos ver como los médicos son nuestros héroes, pero lastimosamente también vemos lo peor, a pesar de esta situación inédita y hostil, en ciertos países continua la corrupción o la negación, a sacrificar la economía por el bien común.

Por ahora todo parece indicar que quienes están mas cerca de regresar a la cotidianidad, que hemos perdido son los chinos, sin embargo la carrera por la vacuna o un tratamiento efectivo continua y es necesaria hoy en día a nivel mundial ya contamos con aproximadamente un millón ochocientos mil infectados, mientras cada país dentro de sus posibilidades hace lo posible por contener este avance exponencial del Covid-19 a nosotros solo nos queda esperar y confiar en las autoridades y poner de nuestra parte pues el frenar esto está en nuestras manos.

Autor: Luis Padilla.

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