Vuelve y juega, los regalitos de doña Juana

Cómo crónica de una muerte anunciada, el relleno sanitario doña Juana; ubicado al suroeste de la ciudad de Bogotá, sufrió por tercera vez, una emergencia ambiental, por el desplome de una de las terrazas donde almacenan basura al aire libre. la primera emergencia surgió en el año de 1997, el 27 de septiembre, con un deslizamiento de más de 500.000 toneladas, haciendo un daño ambiental al sector combinándose los residuos de lixiviados de la basura «el líquido que bota la basura en el proceso de descomposición» con el caudal del río Tunjuelito y botando material particulado que hizo que el aire sea tóxico en ciertas partes de Bogotá. Mientras que el segundo derrumbe fue el 2 de octubre del 2015. En el momento se declaró emergencia sanitaria en el sector por la caída de 75,000 toneladas de residuos. Y la tercera sucedió el pasado 28 de abril con el desplome de 70.000 toneladas de basura.

 

Esta última emergencia, ya se había denunciado desde el 28 de abril de este año, por dos concejales de la capital Luis Carlos leal y Manuel sarmiento; denunciando incumplimiento del operador privado de CG doña Juana con evidencia de fotos y videos de las grietas que se estaba haciendo en la terraza. Pero el operador no siguió los protocolos para evitar la emergencia. Las Consecuencias son incalculables, tanto en el ámbito ambiental, como en el propio bienestar de las poblaciones que están cerca al relleno.

 

Los daños de este fenómeno a nivel ambiental van desde el daño de las fuentes hídricas tanto subterráneas como caudales, el deterioro de la calidad de vida de especies de flora y fauna del entorno cercano a doña Juana, hasta hacer que el suelo fértil de la región se vuelva totalmente erosionado y ácido.

 

Eso en el tema ambiental, porque en el tema de la población no le va tan bien que digamos, sólo vivir cerca al relleno sanitario trae a largo plazo enfermedades respiratorias asma, neumonía, bronquitis, EPOC, sarpullidos en la piel, irritamiento de los ojos, conjuntivitis, daños estomacales, diarreas crónicas, y ahora con este suceso el riesgo se multiplica por 50 % haciendo que la calidad de vida de estas poblaciones se vea afectado completamente por qué riesgo biológico que se ven expuestos por el material particulado que se extendió en el aire.

 

Lo más preocupante que hay poblaciones que viven a menos de 10 kilómetros del relleno a estos barrios les va a ir como el dicho popular «como perro en misa”, son muchos, pero sólo me voy a referir a los más cercanos al relleno, se conocen como el barrio mochuelo bajo y mochuelo alto prácticamente están en la jeta de relleno, ahí a menos de nada, sólo lo separa una reja de alambre que va alrededor de todo el relleno.

 

La realidad de esos barrios como todos los de Ciudad Bolívar es la pobreza y el abandono social, pero estos dos son aún más olvidado e ignorado qué promesa del sub Duque en campaña, prácticamente

esta población le ha tocado luchar contra viento y marea para pedir sus derechos, desde lo más básico que son carreteras, servicios públicos, salud, hasta reconocimiento de barrio, mejoramiento de vías, rutas de transporte legales, un colegio nuevo, todas estas luchas la han hecho a punta de uñas y sudor. Y, para completar su pequeña odisea, su oloroso vecino no les ha facilitado las cosas, haciéndole su vida poco más miserable con regalitos como las pequeñas plaquitas de moscas que parecieran que uno estuviera en la leyenda de Moisés y las 7 plagas, pero soló moscas; los habitantes de los mochuelos, dicen de forma muy graciosa, pero a la vez asqueroso que la cantidad de moscas que había se podían hacer un delicioso jugo de ellas. Acompañado de sus hermosos y gigantes redores (ratas, ratones) que llegan a las casas de esta pobre gente hacerles maravillas.

 

Pero el regalo más apreciado que les daba eran esos deliciosos olores a putrefacción, por las mañanas y las noches haciendo que las personas de la tercera edad y niños sufrieran daños respiratorios y enfermedades irreparables, «eso sí son detalles de fina coquetería».

 

los pobladores de los mochuelos cansado de esos hermosos regalos pusieron quejas, peticiones, tutelas y hasta demandas a las entidades estatales, le pusieron el ojo e hicieron que el operador privado de doña Juana se hiciera cargo de esos hermosos detalles. Además hiciera un protocolo para reducir el impacto del relleno doña Juana en la vida de esta población.

 

Pero el último operador privado conocido como CGR doña Juana no ha sido la cosa más eficiente del mundo, «que diga bruto como es de eficiente… no, pareciera que supieran más de maternidad de gallinas, que en el manejo de residuos,» con esto no quiero decir que no tengan cosas buenas, pero en la actualidad tienen 4 investigaciones abiertas por diferentes entes estatales y sin contar las miles de multas que ha puesto, la corporación autónoma regional de Cundinamarca (CAR) por malos manejos que suman más de dos mil millones por año.

 

Y el futuro de los habitantes de los mochuelos están en una penumbra tan gigantesca, que no se ve rayo de luz de esperanza de un nuevo amanecer porque las horas más oscuras apenas están llegando, porque los daños colaterales que está emergencia ambiental del relleno doña Juana sólo se va a ver en un par de años, por eso es muy importante que empecemos a hacer  cambio de conciencia de todos los residuos que votamos, no se necesita tener un conocimiento muy amplio sobre cómo reciclar sólo necesita querer al planeta, entender que separar plástico, cartón y productos orgánicos reducirían más del 70% de la cantidad que le entra a ese relleno. y así se podrá mejorar un poco la calidad de vida de nosotros y de esas personas que viven cerca a Doña Juana. porque la verdadera solución es sacar el relleno de la ciudad y buscar terrenos apropiados para este fin, bien lejos donde no haya ninguna población. Pero yo sé que en la realidad, eso es una utopía; «como que el señor oscuro se vaya un viaje no sé a una isla perdida en el Pacífico por unos 30 años o que el púbero de la presidencia de Colombia que deje la plata a sus amigos según él porque está reactivando la economía» hay, pero soñar no cuesta nada».

 

Ya qué hay tantas modas por qué no cogemos la moda cuidar el planeta. ¡No nos cuesta nada!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *