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De un beso a escondidas a un beso de tres

Hace unos días estaba chismoseando Netflix y empecé a ver una seria que se llama “Black Mirror” donde todo gira alrededor de la tecnología y llegué a un capítulo muy interesante donde las personas encuentran a su pareja perfecta atreves de un asistente que selecciona aleatoria mente a personas para que estén un tiempo determinado juntas, peor lo más curiosos de esto es que ese asistente virtual hasta les selecciona el tiempo en que deben estar juntos ya sea años, días, meses hasta horas, cuando los asignan un par de horas ellos se dedican a tener sexo, porque ellos creen que el sexo los va a llenar y los va hacer saber si alguna conexión, pero todo cambia cuando les toca convivir un tiempo demasiado largo porque ya después de un par de semanas y después de haber follado todo lo que querían se aburren el uno del otro.

Quería hacer esta pequeña introducción porque creo que la vida real se está empezando a convertir en algo muy similar donde las personas dejan todo a merced de una aplicación donde ellos entran, miran a una persona y deslizan hacia un lado si les gusta y al otro si no, por este tipo de aplicaciones yo creo que las relaciones fracasan, por el simple hecho que si necesitas una app como intermediario para lograr encontrar a alguien y no lo haces por tus propios medios creo que todo va a fracasar. En estos momentos de cuarentena los celulares se han vueltos los mejores amigos de todo el mundo, ya pasas hasta un 90% pegado a tu celular.

La tecnología cada vez se está metiendo más a nuestras vidas y más y más, hace unos días hablaba con una señora ya de edad y le pregunte sobre el amor en tiempo de ella y lo que me respondió me dejo pensando.

La señora Flor tiene 52 años, ella nació en Pensilvania (Caldas), me contó un poco como fueron sus romances en sus tiempos, donde cada cosa que hacía era pecado y más en un pueblo.

“Cuando yo tenía unos 13 años tuve mi primer amorío, me gustaba demasiado un niño que se llama Carlos él era mayor que yo cinco años, él vivía muy a unos diez minutos de donde mí y pues como en ese tiempo los celulares ni existían por obligación a mí siempre me tocaba ir hasta donde él así fuera a dejarle una razón, yo siempre le insistía en que fuéramos algo y él siempre me decía que no porque yo era muy pequeña, al final me di cuenta que a él le gustaba mi hermana y cuando me entere me puse muy mal, me puse a llorar ni más en mi vida quería volver a ver mi hermana, pero después de un tiempo lo supere por mí misma y no tuve que estarlo diciendo a todo el mundo como hacen las peladitas de ahora que todo lo publican a ese tal Facebook”

Los tiempos pasan y las cosas cambian, desde los tiempos de Doña Flor que darse un beso era un pecado y tocaba a escondidas hasta el tiempo de hoy en que darse un beso de tres es ser lo más cool del mundo y entre más personas mejor y en donde cada cosa que hagan las personas lo tiene que publicar porque todo el mundo se tiene que dar cuenta de lo que hacen o de lo que comen, en donde más que buscar y publicar algo están es buscando la aprobación de las personas porque en sus casas no les dan una importancia como seres por el simple hecho que se las pasan pegados a un teléfono, mientras los calzones aún siguen colgados como banderas en los baños sin lavar, en donde el teléfono sirve como intermediario para lograr conseguir una pareja porque les quedó grande ir y hablarle a la persona que les gusta y en donde por cosas como esas las cosas bacías tiene más sentido.

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