Camilo Jimenez

Diario de un desamor

Adiós, me dijo aquel amor que aún amo, adiós, nunca me dolió nada como esa despedida, fue el mejor novio que pude tener, éramos tan chicos, tan inmaduros, deseo que todo hubiese sido distinto, Stiven es su nombre, me enamoró como nunca nadie lo ha hecho, y es que las canciones que me dedicaba eran únicas, la forma en la que me quería era tan pura, duramos alrededor de un año pero, dígame usted ¿cómo no enamorarme de aquel hombre tan guapo?, tal vez para muchos no lo era pero me gustaba, recuerdo cuando lo conocí, tenía trece años, estábamos en el mismo lugar, era lindo, fuimos buenos amigos pero yo no podía disimular la atracción tan fuerte que tenía por él. Fui yo quien dio el primer paso, él era demasiado tímido y estaba segura que nunca lo iba a hacer, pedí permiso para ir al baño y lo llamé, le dije que por favor saliera al patio de la escuela – «Hola Stiven, solo quiero decirte que me gustas, quieres ser mi novio»- él respondió -«sí» me dio un cálido beso y se fue, mi corazón saltaba de alegría, era más feliz que nunca, pero y mi madre qué diría?- No me dejaría tener una pareja jamás, para ella era una niña, ¿y quién dice que a los trece no podía enamorarme? 

Comenzamos un 6 de mayo del 2013 al día siguiente sería mi cumpleaños número 14 y estaba emocionada de verlo de nuevo. Pasaron los meses y mi mamá se enteró, ¿pero qué podía hacer yo? Solo le dije que lo quería y su respuesta «que su papá no se entere nunca» en realidad no era mi papá era el marido de ella, pero esa es otra historia que contaré después, en fin, todo era color de rosa, me recogía para ir al colegio y me llevaba hasta mi casa, solo nos veíamos los días de semana, mi mamá me cuidaba mucho y no me dejaba salir para ningún lado. Cada noche me enviaba mensajes donde me decía cuánto me amaba, si vieran mi cara de emoción aun hablando de él, en cada mensaje había fragmentos de algunas canciones, recuerdo que él era un hombre que se mostraba frío, pero en el fondo era el ser más perfecto que alguien podía conocer. 

 

Autor: Alexandru Acea

17 de septiembre del 2013

Mensaje de texto «Te juro que sin ti soy algo muerto mi futuro sabe a tu recuerdo no sé por qué en tus besos me pierdo y el camino de regreso nunca lo recuerdo» al despertar vi este mensaje en mi celular, era la canción más preciosa que alguien me pudo dedicar, es que es inexplicable cómo pudo tenerme tan fácil, pero lo hizo y fue perfecto. 

Lo conocía por completo de pies a cabeza, sabía sus gustos y sus disgustos, su comida favorita, su familia, sus amigos, su sonrisa cuando me veía, sus ojos brillaban cuando yo sonreía, su talla de zapato, sus manos, la calidez de ellas, como amaba tocar mi cabello mientras escuchábamos música que él me enseñaba, estaba enamorada.

Autor: Gaella Marcel

 

30 de junio del 2014, el final de todo

llegó a mi casa, dijo «Ana, tenemos que terminar» y se marchó, mi mundo caía en mil pedazos, me sentía destrozada y confundida, antes de terminar habían constantes conflictos pero eso no me impedía amarlo, me obsesioné en recuperarlo, pero el solo se oponía y se oponía mil veces más, mi cabeza no podía entender que ya no éramos algo, sé que era joven pero fue mi primer amor.

Los meses pasaban y pasaban y todo era tan gris, era duro verlo día a día y estar sin él, nada era igual en mí y estoy muy segura que nada era igual en él, nos extrañabamos lo notaba tanto, pero él siempre fue firme en su respuesta «No podemos regresar». Me resigné y continúe extrañandolo y amándolo como nunca en la vida. Pasaron los meses y él se graduó, después de ello no lo vi nunca más. Y aunque hayan pasado muchos años, lo quiero, mi alma y mi ser pertenecían a Stiven.

A mis 20 años conocí a un hombre espectacular, perfecto para mí y lo amo como a nadie en la vida, pero Stiven aún permanece en mi corazón, tal vez sea extraño de leer, pero lo vi y recordé lo bonito que fue estar con él, ahora es más maduro y le va muy bien, hace varios meses hablamos un poco, pero nada más. Anoche conversamos, le profesé mi amor eterno, pero tengo pareja y debo respetar esto, «A ver, no sé qué pasa conmigo,  porque de un momento a otro volví a pensar en usted,  yo sé que tengo novio y respeto mi relación,  pero a veces uno siente cosas que no quiere» esto dio paso a recordar el pasado, quería decirle que lo amaba aún, pero es un hombre tan orgulloso que su indiferencia me dejó claro todo lo que él no pudo decir, no nos odiamos, pero por mi parte lo sigo amando como a nadie. Stiven quedará siempre en mi corazón y en mi memoria. Ahora estoy feliz con mi relación, a este hombre lo amo mucho y no cambio esto por nada. 

Autor: Laura Muñoz Rondón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *