Andrea Puentes fotógrafa y periodista

La lucha del feminismo desde la Sabana de Bogotá

“Todas las mujeres somos víctimas de violencia” Alba Vanegas

El clasismo y la interseccionalidad en Colombia es el problema principal de la falta de apropiación de género y la vulnerabilidad de derechos de las mujeres.

Por: Laura Campos, Mariana González.

La violencia es un conjunto de amenazas en un entorno cuyos actos intencionales generan en las demás personas traumatismos, problemas de desarrollo en general y problemas psicológicos, llegando al extremo en algunos casos como la muerte. Precisamente por la violencia, Alba Vanegas se volvió desde muy joven una feminista, una mujer luchadora que promete como una líder ejemplar, nunca abandonar a las mujeres víctimas del abuso patriarcal.

Esta lucha es una apuesta anticapitalista y antipatriarcal, “las mujeres de clase popular somos la base del éxito, de los puestos jerárquicos y de poder que ocupan grandes representantes en pro de la igualdad y la soberanía de la mujer” resalta Alba asegurando que gracias a su apoyo y seguimiento juntas logran una lucha colectiva y un bien común.

Asegura también que “la violencia no es igual para las negras, para las lesbianas, para las pobres, etc” resaltando su completo desprecio a la opresión y dominación que se evidencia en una sociedad cuya interseccionalidad va en aumento y cuyo clasismo deja ver a flor de piel la discriminación social, pluralizando y cualquier término feminista como actos marginales.

Los derechos más vulnerados por el patriarcado se enfocan más que todo según Alba en el disfrute propio de la sexualidad, “un ejemplo es que en el acto sexual las mujeres valientes que se atreven a discutir lo que les gusta que les hagan o no con su novio o esposo, tienden a ser comparadas o pasadas por alto, son vilmente ignoradas”. Por otra parte, está también el reconocimiento del cuerpo femenino: “la masturbación en mujeres es tachado como impuro” dice ella con cierto reproche. Temas que también creen ser de control de la sociedad y no propios como la menstruación, la maternidad, entre otros.

Al afirmar que estos son considerados de control público se habla de violencia, justamente allí es donde abusan de la integridad femenina. “La violencia no solamente es física y psicológica, sino también el no tener la autoridad de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo. Negar que somos objetos sexuales es un acto de discriminación y rebeldía para el pueblo, esto gravemente nos aleja de la toma propia de decisiones, es una negación a nuestra autonomía, a nuestra visión y a la construcción propia del ser mujer” afirma Alba asentando la importancia de que las mujeres sepan cuáles son sus derechos y cuáles están siendo vulnerados.

La hipersexualización se considera una obsesión por inculcar a los seres humanos desde muy niños, su forma de comportarse resaltando sus atributos sexuales por encima de cualquier otra característica con la que pueda contar un individuo, “es una forma de violencia completamente naturalizada no dejar que una niña viva su infancia y desde temprano inculcarle prototipos de belleza a los cuales tiene que alcanzar, esto naturalmente con el tiempo trae problemas de autoestima y psicológicos” agrega Alba, luego de afirmar que “el género es una construcción social, el ser mujer tiene unas características que son culturalmente construidas con el tiempo”.

«No nos vamos a quedar sin mujeres, no hay paz si siguen los feminicidios ¡Nos queremos vivas!» – Andrea Puentes, periodista y fotógrafa.

Autor: Mariana González Restrepo

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