Imagen de: FútbolRed

Ahí tienes tu puto mundial pintado

Hace un par de días, estaba al frente mi computadora, pajariando en la red social de YouTube, según yo, nutriendo mi conocimiento. Por cosas del destino o el mismo sistema de algoritmo de la red me sugirió un video, que se llama Colombia está lista para recibir el mundial femenino FIFA de fútbol 2023, y la curiosidad me ganó. Reproduciendo el video, decía qué bonito, qué chusco, qué hermosura es mi platanal. Como todo en la vida, la dicha no puede ser completa, de mi cerebro salieron muy iracundas mis neuronas; la escéptica, la revolucionaria y la feminista acompaña la no me venga hablar tanta caca en esta vida, entre su bochinche empezaron a discutir que este hermoso terruñito llamado Colombia se miente la cara, y tras del hecho se la cree completica de que somos un estado, cero machista.

Mi neurona escéptica empieza a decir – es en serio que querían hacer mundial del fútbol femenino en el país donde el torneo local “liga femenina” está prácticamente muerta porque su federación vio que los dividendos recibidos por esta, no son los mismos que produce la masculina. por eso prefieron darle la espalda y salieron con un argumento chimbo en medios de comunicación diciendo que están buscando patrocinio, estos dirigentes si son muy descarado juepucha vida. Le responde mi neurona feminista con un poco de sarcasmo; pretendían hacer el mundial en la nación donde las jugadoras ganan sueldos miserables y la diferencia con los sueldos masculino son abismales, donde sobreviven de milagro y muchas prefieren irse al extranjero a buscar un mejor futuro.

Eso que es el ámbito local porque cuando llegan a la selección colombiana fútbol. La cosa no se ve muy chévere, para empezar las chicas no reciben implementos correctos para poder practicar deporte, le toca conformarse con los uniformes de la selección masculina de mayores porque según ellos, el patrocinador no tiene uniforme para ellas. para completar la odisea. los escándalos de abuso sexual que cometieron el técnico Didier Luna y el preparador físico Sigifredo Alfonso a varias de las jugadoras de la selección Colombia ¡hubiera sido el mundial recontra chimba de historia!

ja ja ja no me haga cagar de risa respondió; mi neurona rebelde. – Se imaginan que, si se hubiera hecho el mundial, en esta patria “tan igualitario” en donde, los índices de violencia intrafamiliar son preciosos, ¡ay! qué belleza cómo le dan en la jeta a las mujeres de lo lindo en este bonito moridero; lo corrido de la cuarentena van de más 16.500 casos de mujeres ultrajadas y cascadas en sus casas. Eso que no le estoy contando los 64.000 casos de delitos sexuales a mujeres y niñas este charcal y súmele los 315 de feminicidios que sucedieron de enero a mayo de 2020 hay que machera. Colombia es la putería en defender los derechos de las mujeres y niñas.

Me imagino que todo el dolor, el sufrimiento, el desespero que sintieron todas estas mujeres y niñas se hubiera borrado mágicamente por los goles y los posibles partidos hubieras ganado la selección femenina de Colombia en el disque mundial.

Claro que sí, me imagino todo los colectivos de feministas y organizaciones que luchan por los derechos humanos irían a todos los partidos y gritaría porras como por ejemplo; con este mundial, nuestro derechos si nos lo van a poder dar , o ya no nos van a matar ni violar ni pegar porque lo que no pudo hacer un estado, lo va hacer un mundial.  respondió mi neurona feminista.

Después de un buen rato salió mi neurona filosófica y empezó a decir ya no me aguanto más esta guachafita y esta tiradera de veneno, para empezar, dejemos de hacer esta cacería de brujas y de buscar todo lo malo que pasa aquí a las mujeres. Yo sé que Colombia no es la mejor nación defendiéndolas. Eso es cómo ocultar el sol con un dedo, pero ya está bueno de buscar soluciones mágicas a los problemas reales de nuestra sociedad, Que todos somos parte de ella sin importar que tenemos entre medio de las piernas, si es un pedazo de músculo colgando o eres ese ser que puede dar vida. 

Empecemos a desarrollar una cultura del respeto desde la casa, cultivando esta semilla en los más pequeños, porque ellos son el futuro y el cambio de este país manchada con el ego del machismo por más de 400 años, aunque como dice el dicho “loro viejo no aprende hablar” dejemos excusas pendejas, los más mayores de que no pueden cambiar sus conductas porque ya están arraigadas en su subconsciente. Pero no es así la ciencia ha demostrado que el ser humano puede desaprender comportamientos y aprender nuevas facetas a lo largo de su vida entonces empecemos hacer un enfoque de género respetando a todos los seres que hacen parte de esta sociedad. 

Entonces ya dejemos de mariquitas del machismo huevones estúpidos.

 

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