A todas nos ha pasado… pero ¿cuándo dejará de pasar?

Es notorio que actualmente la violencia de género ha aumentado considerablemente; en estos últimos años las mujeres tenemos más miedo de ser libres, y por libres me refiero a algo tan simple como caminar solas. Así que en este punto la mayoría estamos molestas con esta situación de modo que buscamos expresarnos.

Las redes sociales son un medio por el que puedes darte a conocer de cualquier forma, así que está presto para dar a conocer tus ideales y opiniones, esto es sabido por todos; de este modo hay muchas personas compartiendo opiniones así que también hay desacuerdos y discusiones. Ahora bien, hay algo que muchas personas tienen en común: risas, burlas y quejas para todas las mujeres que nos quejamos de la violencia de género y el riesgo al que estamos expuestas. 

Como lo mencioné anteriormente es un tema que nos enoja a las mujeres mayormente; en mi cuenta de Facebook no faltan las mujeres (amigas y conocidas) que denunciamos el problema, pero tampoco faltan quienes lo ven como una exageración. 

Cansada de tal situación y harta de escuchar historias y casos de mujeres, una buena amiga decidió hacer un aporte al problema. Ella me decía que se sentía impotente al ver cómo le restan importancia a un abuso por no ser abuso sexual “decidí recopilar estas historias al darme cuenta que prácticamente cada mujer tiene una que contar, sin importar su tamaño, porque algunas son más fuertes o devastadoras que otras. Pero estos acontecimientos de violencia no pueden quedar en el silencio y seguir siendo tratados como algo cotidiano. El proyecto se trata de exponer y de sensibilizar. De dar una voz a esos relatos que no sólo callan, sino que quedan en el olvido” 

Me mostré de acuerdo con su opinión frente a la problemática, mi amiga suele estar activa en las redes sociales y expone sus ideas abiertamente, así como muchas; por este medio es posible conocer un sinfín de historias que abarcan un mismo problema: Abuso. Algunas historias marcan e impactan, tal vez muchas de ellas han logrado concientizar a los que no están de acuerdo con la lucha contra la violencia de género o por lo menos tales historias han quedado retumbando en la mente de muchos. A este punto cabe mencionar que son pocas las que logran tal hecho, la mayoría de relatos quedan en el olvido y en el peor de los casos son normalizados, es decir, le restan la importancia que merece por no ser un abuso sexual. 

La idea de mi amiga me pareció maravillosa, recordé la historia de la película The Help, pues, así como la protagonista de esta película, ella quiere ser la voz de las mujeres que han sido silenciadas con palabras tales como “lo que has vivido es normal”, “Acostúmbrate” o, simplemente, “es tu culpa”

Este tema provoca muchos tipos de emociones, pero a mi hoy me ha generado impotencia, rabia y desespero, en menos de un año he leído tantas historias … una señora de 70 años violada, una niña de 11 años manoseada, una joven de 19 años acosada en un transporte público, etcétera. Y esto en vez de concientizar y hacer reflexionar a todos provoca risa en muchos y aquí es donde va mi enojo en las redes sociales. 

“A un violador no le gustan gordas (risas)” “las feministas son todos feas y nadie las quiere, por eso están resentidas (risas)” “nadie se fijaría en una vieja tan fea (risas)” y lo peor “es culpa tuya por mostrar de más” apropósito de esta frase, un día de clases decidí ponerme una falda pues pretendía estar cómoda, la falda no era inapropiada para ir a la universidad, ni para salir a cualquier otro sitio. Al llegar al aula la profesora que me correspondía me miró con detenimiento y desaprobación para luego decir “ay señorita Rodríguez, se visten así y luego culpan a los hombres y piden respeto” le devolví su mirada de desaprobación, pero antes la miré sorprendida de lo que me estaba diciendo, lo único que pude decirle fue “usted que es mujer ¿me está diciendo eso?”  y a continuación seguí paseando mi falda porque además me veía muy bien. 

Esto es un claro ejemplo de que las mujeres también lo hacen, normalizan cosas que simplemente no están bien, le otorgan el beneficio de la duda a quién no deben, respaldan a quien no deben y juzgan a quién sin lugar a dudas no deben. Las mujeres pueden ir vestidas como quieran y caminar por donde quieran, no es el lugar, ni la ropa, ni el físico de la persona; se trata del que sin derecho alguno mira con morbosidad, toca sin permiso y en el peor de los casos viola y mata sin ningún tipo de piedad.

A todas nos ha pasado alguna situación incómoda con un hombre generalmente, y por situación me refiero desde miradas hasta abuso sexual, así que cuando comentamos que nos miran de forma desagradable o que en ocasiones nos sentimos perseguidas no exageramos, nunca exageramos. Basta de normalizar estos comportamientos inadecuados y repugnantes, basta de llamarnos dramáticas, exageradas o resentidas. Estamos cansadas. 

Si te sentiste identificada compártenos tu opinión. Si te ha pasado, cuéntanos tu historia. No es una, somos todas.

 

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