Foto: Presidencia

En fin, la hipocresía

Han pasado dos años desde que Iván Duque subió al poder, cual personero de colegio haciendo promesas que no iba cumplir, sin embargo con ellas evidentemente logró “cautivar” o más bien envolver a cientos de personas, esos mismos que ahora se sorprenden con las decisiones de este señor. Pero realmente, ¿de qué se sorprenden?, si desde un principio era evidente la falsedad, no me refiero solo a su campaña presidencial, la cual se ha visto salpicada por varios escándalos, esto viene desde mucho antes cuando era senador y decía “si entran dineros oscuros a una campaña política, la sanción no debe ser para un gerente. El candidato debe responder con cárcel”, seguro en ese momento no tenía idea de que necesitaría de “otras estrategias” para llegar a la cabecera del país.

Por otro lado habló de un gabinete joven con ideas frescas, pero como aquí se hace lo que diga… ya sabemos quien, seguimos viendo a los mismos de siempre, así como en el colegio cuando había un grupo de amigos que eran burlones e insoportables, a quienes no había poder humano que los callara,  algo así pero con poder, es decir mucho peor. También mencionó, más salarios mínimos e incluso menos impuestos, hasta el sol de hoy, no se ha visto ni lo uno, ni lo otro, como dirían coloquialmente, los ricos se siguen haciendo más ricos y los pobres, más pobres, eso sin dejar de lado la mermelada que según él,  iba a “desaparecer”, nunca dijo cuando. 

Así mismo garantizó, no acabar con el proceso de paz, evidentemente es lo menos relevante en su lista de prioridades, no hace más que demostrar su indolencia con todas las víctimas de la violencia, las cuales van en aumento y así sucesivamente se hacen evidentes sus mentiras, una tras otra como ficha de dominó van cayendo junto con las esperanzas de las personas que lo pusieron en la casa de Nariño. Ahora bien, Duque vendió su gobierno, como algo innovador, creativo, un manojo de virtudes que hasta el momento no hemos visto, día tras día, sorprende de una manera inesperada porque justo cuando creemos que no puede ser más incompetente, sale con cosas como, “la cadena perpetua para violadores”, los días sin iva en plena pandemia, estos sin duda alguna ayudaron a muchos a tener un televisor pantalla plana en el  cual disfrutar de sus intervenciones diarias e innecesarias.

De acuerdo con lo dicho anteriormente, se pueden concluir principalmente dos cosas, la primera es que algunos ciudadanos siguen siendo crédulos al confiar todavía en la palabra del presidente, pese a su evidente incompetencia y la segunda pero no menos importante, para ser partícipe de algo se necesita actuar u opinar tan siquiera, como ya lo hemos visto en diversos escenarios, Iván Duque no tiene, las ganas, ni mucho menos la capacidad de intervenir en nada porque es solo una ficha más en el monopolio del innombrable. 

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