El silencio vale más que mil palabras

La forma de vestir, de actuar, caminar, mirar, todo en absoluto al parecer es una provocación para algunos hombres, esos que se creen con el derecho de opinar sobre nuestro aspecto, cuando vamos por la calle. “Así me gustan”, “que rico”, “mamasita”, “gordita”, “flaquita” entre otros términos que usan para referirse a las mujeres y que según ellos son “piropos” por los cuales, deberíamos sentirnos bien en lugar de enojarnos u ofendernos. Eso se llama acoso e incómoda, cuando alguien te observa de manera tan grotesca, como si fueras un trozo de carne o un objeto destinado a complacer las expectativas de los demás. Cada quien tiene la libertad de estar como quiere, si así se siente bien, no es de la incumbencia de los demás, mucho menos de esos “hombres”, si estamos gordas, delgadas, altas o bajitas, ya lo sabemos es innecesario que nos lo digan a los gritos mientras vamos solas por la calle.

El problema es que no están solo en las calles, este tipo de sujetos se han ido trasladando a las redes sociales y no sé quién les dijo que nos gusta recibir fotos o videos de sus erecciones, tengo claro que hay aplicaciones para ese tipo de contenido, pero volvemos a lo mismo son espacios creados con ese fin, no son todas las plataformas. No, no nos interesa saber si te gustan nuestras fotos, nuestra cara o nuestro cuerpo, si no pedimos tu opinión es precisamente porque no tenemos interés en escucharla, subir una foto en vestido, salir a la calle en falda, una blusa corta o lo que sea, jamás será un motivo para agredir a una mujer de ninguna manera. 

Sé perfectamente que a los hombres también los acosan y tampoco hay motivo para justificarlo. Sucesos como las chicas manoseadas en el transporte público, violadas, perseguidas, no son cosas que estemos buscando, se llama falta de educación, algunos sujetos en realidad siguen creyendo que el género femenino fue creado para satisfacerlos cuando ellos quieran, pero no es así, no es justo vivir con miedo al salir a la calle, al subirse al transporte público, cuando alguien se te acerca porque simplemente ya no sabes quién podría hacerte daño y quien no. Las personas creen que somos exageradas, cuando insultamos a un tipo, tras hacernos un comentario sobre nuestro físico, pero va mucho más allá de un par de palabras, es la intención con que lo hacen, si a una persona realmente le interesa agradar a otra, no va  diciéndole obscenidades. 

Me gustaría creer que las cosas realmente van a cambiar, pero mientras sigan viendo los feminicidios, gritos, golpes como “algo natural” creo que no va a suceder. Sé perfectamente que la violencia de género es un problema mundial, pero también sé que de alguna manera debe haber para combatirlo, para no seguir siendo acosadas, ni acosados, todos somos seres humanos y merecemos respeto en las calles, en las redes sociales o donde sea.

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