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Pobreza y coronavirus, una combinación mortal

Desde tiempos inmemorables la desigualdad económica tiene cara; una cara desconocida para aquellos que desde la cima del dinero y el poder no puede ser observada, pero allí está latente y cruel entre los más necesitados. 

Era imposible pensar que la pobreza tomaría un camino más extremo, hasta que un enemigo invisible empezó a vivir entre nosotros. Una combinación mortal, así es como podría resumirse en cortas palabras la suma de pobreza y coronavirus, donde la supervivencia es la lucha diaria y el contraer la enfermedad una gran posibilidad. 

Pero, ¿a qué se debe esto? Solo basta con ponernos por unos segundos en los zapatos de aquellos que se debaten entre: comer o comprar una mascarilla, comer o comprar una botella de alcohol… en este punto solo reina una elección, y aún peor es para aquellos habitantes de calle que están completamente expuestos al contagio.

Una realidad cruel, mientras que, en la otra cara de la moneda, se presumen mascarillas de las marcas más finas y hasta adornadas con los diamantes más preciosos, dándole un toque de “glamour” y una leve “ostentosidad”. Así es…UNA LEVE OSTENTOSIDAD, palabras dichas por el fabricante de la mascarilla más cara del mundo y el empresario chino que la adquirió, por la módica suma de USD$1.500.000.00

¿Será que este empresario habrá despedido o cancelado contratos de sus empleados? ¡Ups…pero eso es lo de menos! Desde que él tenga los medios para comprar dicha mascarilla, que los demás sigan pasando hambre. Y esto es otro punto a mencionar, ya que los despidos masivos han dejado a miles de familias con una gran brecha económica, aumentando cada día los niveles de riesgo y pobreza.

El mismo enemigo, pero desde distintos punto y formas de enfrentarse a la batalla; sin embargo, este virus no da guerra sin victoria, porque nadie es inmune y mata desde el más rico hasta el más pobre, desde el que más paga por un kit de protección hasta el que solo se aferra a la protección de Dios. El Covid está allí, al acecho y quita lo más valioso: LA VIDA.

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