Aislamiento inseguro para mujeres víctimas de violencia doméstica

Con la llegada del covid-19 la solución para evitar el contagio fue el aislamiento social, razón por la cual en Colombia se declaró Asilamiento Preventivo Obligatorio desde el 24 de abril del 2020. Para muchas personas esto era lo más seguro, pues estando en casa las probabilidades de contagio eran casi nulas. Sin embargo, para Lidia su casa era todo lo opuesto a un lugar seguro. 

Lidia es una venezolana de 30 años, y por desgracia es víctima de abuso sexual por parte de su pareja. Cuando decidió hablar en busca de ayuda, acudió a Ana Karina, una abogada feminista que pertenece a la colectiva Sororidad activista y Sororidad para Avanzar.  

Ana Karina comentó al respecto de Lidia “Hace poco recibí la solicitud de Lidia quien es víctima de violencia sexual por parte de su esposo el cual es drogadicto y cada vez que llega drogado quiere abusar de ella.  Es venezolana pero actualmente se encuentra en Santa Marta, Magdalena. Se le brindó la información de las rutas institucionales, pero ella realmente lo que necesita y desea es un acompañamiento psicosocial pero también político, humano y espiritual. Ella tiene 30 años, este hecho sucedió comenzando la pandemia, esta mujer lleva una herida honda que, creo yo, ¡solo puede ayudar a sanar el acompañamiento colectivo!

La primera vez que hablamos la vi con mucho impulso y ganas de hablar y juntarse, pero al final no fue así, las olas de impulso, tristeza, culpa, la llevan a no querer hablar del tema, nos contó que estaba saliendo del COVID19, y que quería estar tranquila ahora, pero que si ella requiere ayuda psicológica o espiritual nos volvía a buscar. Decidió no abrir proceso penal porque no cree en la efectividad de las instituciones.”

Este es uno de los tantos casos que no se resuelven por decisión de la víctima. En la mayoría de ocasiones la afectada suele tener miedo, razón por la cual soporta la difícil situación a la que está sujeta; sin embargo, en el caso anteriormente mencionado la protagonista de la historia decide resignarse, pues no confía en que la ley la ampare.

Siguiendo con el tema, lamentablemente Lidia no es la única que ha sentido inseguridad en su casa durante el periodo de aislamiento. En este punto cabe recalcar que los casos de violencia doméstica han aumentado considerablemente, debido a que muchas mujeres ya eran víctimas de violencia por parte de su pareja, sin embargo, estas podían “descansar” cuando su agresor no estuviera en casa, también podían estar “seguras” si eran ellas las que estaban por fuera. Pero con la situación del Aislamiento Preventivo Obligatorio pone a la víctima junto a su victimario. 

La violencia contra la mujer es algo que ha sido normalizado, razón por la cual hay muchas feministas en el país que tienen como objetivo dar fuerza a las mujeres para que estas se sientan libres y a su vez, luchen contra la sociedad que las reprime, pero sobre todo buscan brindar acompañamiento y ayuda a las víctimas. Una de ellas es Oriana Camargo Perea, una mujer de 29 años nacida en Ciénaga, Magdalena quién desde muy joven se sintió identificada con el movimiento. 

Oriana empezó aproximadamente en el año 2014 a través de los procesos organizativos juveniles en Ciénaga; en este espacio se generaban discusiones relacionadas con la equidad de género, los feminismos y la importancia de que las mujeres llegaran a espacios de poder y toma de decisiones.

Ella es militante feminista en las colectivas Sororidad para Avanzar y Sororidad activista del distrito de Santa Marta y el departamento del Magdalena. También trabaja con la Organización Artemisas, la cual es una fundación colombiana que trabaja en temas relacionados con la innovación política en mujeres, participación política con enfoque de género y también con la democracia y paz. Este se dedica a generar procesos pedagógicos entorno a los feminismos desde la Organización Artemisa y procesos de construcción de redes afectivas y solidarias de mujeres. 

Oriana también pertenece a la campaña por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito en Colombia desde donde defienden la obligación que tiene el Estado por garantizar el cumplimiento de la sentencia c-355 de 2006 que es la sentencia que despenalizó bajo tres causales especificas el aborto en Colombia y, además, brindan seguridad y acompañamiento a todas las mujeres del país para que puedan acceder a un servicio de salud de interrupción voluntaria del embarazo seguro, legal y gratuito.

Su determinación y decisión de entrar al feminismo se debe a que sentía que estaba rodeada de mujeres muy poderosas, inteligentes y capaces que, como lo dijo Oriana “no podían romper el techo de cristal” para llegar a ciertos espacios directivos de toma de decisión precisamente por esta configuración del sistema patriarcal. También hace parte de esto por todos los abusos a los que son sometidas las mujeres en los espacios íntimos; en la calle, el acoso callejero termina siendo un flagelo muy difícil al que se enfrentan las mujeres a diario y lo cual genera mucha indignación. Entonces son estos factores y estas condiciones que la llevan a permanecer y entrar en el movimiento feminista.

En relación a esto mencionó que “Algo muy importante es que la naturalización de las labores de cuidado para mujeres y la asignación casi que exclusiva para nosotras de las labores al interior del hogar,  tener esa carga en mi casa, en mi familia, y que mi hermano estuviera prácticamente exento de llevar a cabo estas labores… con el tiempo y con formación política y feminista entendí a qué se debía esto, porqué mi mamá se molestaba que yo no supiera cocinar y le parecía grave que a cierta edad no lo hiciera. Sin embargo, a mi hermano le siguen resolviendo toda su vida y le siguen haciendo todas las labores que le corresponde como persona al interior de una familia. esto también me generaba mucha indignación

Para ella, al igual que muchas otras pertenecientes al movimiento, no ha sido fácil demostrar con lo que se identifica y ejercer su labor como feminista. Aunque Oriana brinde ayuda a mujeres víctimas de abuso sexual, acoso e incluso violencia intrafamiliar y trabaje día a día para que las mujeres obtengan derechos y sean respetadas como es debido, parece que lo que la define es ser feminista. Oriana afirma que “Estar en el movimiento feminista y defender mis derechos y los derechos de las mujeres, sobre todo de las más vulnerables ha representado dificultades, no ha sido fácil ser feminista porque todo el tiempo debes estar, se supone que dispuesta, a explicar y a discutir en los diferentes espacios qué es el feminismo e intentar eliminar todos los estigmas y toda la desinformación que hay entorno al movimiento porque no hay ningún otro movimiento político y social que tenga tanta estigmatización y frente al cual hay tanta desinformación…” 

En este punto es posible afirmar que en su mayoría las personas que más brindan apoyo a las mujeres víctimas de violencia son mujeres, sin embargo, esta situación también lo dificultad pues como se mencionó anteriormente, al parecer en la sociedad es más relevante los estigmas que tiene ser feminista y no apoyar día a día e incondicionalmente a mujeres vulnerables, cuando es notorio que estas no tienen el apoyo adecuado por parte de las autoridades. De hecho, la mayoría de mujeres víctimas de violencia doméstica no creen en la ley, pues hay muchos casos en los que el agresor, es decir, la pareja o cónyuge de la víctima no es condenado de ningún modo, dicho de otro modo, no hay castigo o sanción para sus actos. 

Con respecto a la violencia doméstica, cabe resaltar que Oriana Camargo ha sido una mujer que ha brindado ayuda a las víctimas en esta época de pandemia, donde al parecer se ha incrementado los casos de violencia doméstica. 

En Colombia la línea de atención para la orientación de mujeres en vulnerabilidad 155, aumentó considerablemente en el mes de marzo (época en la que empezó el aislamiento social) y mayo en comparación al 2019. Según el Observatorio Nacional de Mujeres el aumento de llamadas fue del 162% entre el 25 de marzo y el 28 de mayo, siendo un total de 6.226 mujeres agredidas en busca de ayuda para esas fechas.

Para el mes de junio el porcentaje de mujeres que llamaron a la línea fue de 150%, para el mes de julio fue de 127% y para agosto el porcentaje fue de 122%. Es posible notar que el porcentaje de llamadas se ha reducido, por lo cual es posible afirmar que probablemente la violencia doméstica ha disminuido a su vez. Sin embargo, esto puede ser cuestionable, pues con frecuencia se conocen nuevas historias de mujeres que han sido víctimas por parte de su pareja en el hogar durante el confinamiento. Ahora bien, teniendo en cuenta la poca confianza que la ley genera en las mujeres, es posible que muchas hayan decidido no recurrir a ayudas, puesto que la ley es el proceso formal y final. 

Dicho lo anterior, se debe mencionar que debido al periodo de confinamiento se dio lugar a nuevas formas de ayuda. “Si bien, se cuenta con líneas nacionales como la línea 155, Línea 141 y la Línea 123. Ante la contingencia por la Pandemia, la Fiscalía General de la Nación ha creado la Línea 122 para la recepción de denuncias, y el Ministerio de Salud y Protección Social cuenta a hoy con la Línea 192 – opción 4, para la atención de problemas relacionadas con salud mental, la cual ha incorporado la atención de primeros auxilios psicológicos ante situaciones de violencias y la teleorientación para la canalización a rutas integrales, dicha estrategia de atención, se comenzó a realizar en diferentes partes del país, actualmente se cuenta con líneas de salud mental en 20 regiones del país. 

Esta solución al problema que muchas mujeres presentan es similar o igual que la línea de orientación a mujeres 155. Aunque haya líneas específicas como la línea para orientación psicológica, todas conducen a la misma solución: una denuncia formal, la cual como ya se mencionó anteriormente lo más probable es que resulte poco confiable para las víctimas, como lo fue para Lidia. 

Aunque frente a la situación de violencia doméstica se hayan buscado más alternativas de servicios de auxilio para las afectadas, es posible cuestionarse la eficiencia de tal ayuda. Aun habiendo ayudas como la de Oriana, resultando “amenas” posiblemente, todas conducen al “peso de la ley” sobre el agresor. Entonces, teniendo en cuenta que muchas deciden callar no sólo en el tiempo de confinamiento, ¿no es necesario considerar otras alternativas de ayuda?  

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