¿Y usted mandaría a sus hijos a la escuela?

La reactivación educativa con protocolos de bioseguridad flexibles, puede ser una posible receta para el rebrote del coronavirus en Francia.

Desde el 1 de septiembre por orden del gobierno de Emmanuel Macron, los colegios han vuelto a clases presenciales bajo los protocolos de bioseguridad que se han contemplado desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, más flexibles, puesto que ya no habrá restricciones en los cambios de clase, es posible para los jóvenes jugar en áreas comunes y compartir útiles escolares, el uso de tapabocas es obligatorio para estudiantes mayores de 11 años y para el personal de la institución, también hay especial énfasis en la limpieza y la ventilación. 

En una entrevista para el medio BFM Tv, el ministro de educación francés habló de que el aislamiento preventivo y las pruebas de Covid se realizarán solo a niños con síntomas, a pesar de esto, pocos días de la apertura se cerraron alrededor de 22 colegios por presentar contagios entre sus estudiantes y personal según el medio de comunicación CNN.

No se sabe con certeza el impacto de este virus en la población infantil, puesto que existen múltiples investigaciones que tienen posturas encontradas. Según The Washington Post estas investigaciones son breves y escasas, hablan de una diferencia entre niños y adolescentes, en cuanto a la edad, etapa biológica, prácticas sociales, que permiten analizar el nivel de agresividad del virus en el cuerpo de un infante o joven y la facilidad de propagación entre estas dos generaciones. 

El 1 de septiembre, día del regreso a clases de al menos 12 millones de niños franceses, se reportó 4.982 nuevos casos, para el 12 de septiembre dos semanas después se reportó un sustancial crecimiento de nuevos casos con una cifra de 10.561. 

A pesar del incremento de nuevos casos por día después de dos semanas, Guy Cutajar, ciudadano francés está totalmente de acuerdo con la vuelta al colegio de sus sobrinos, “los seres humanos somos seres sociales y necesitamos interacción diaria con personas”, asimismo asegura que la pandemia ha traído elementos culturales positivos a sus vidas como, lavarse las manos con mayor frecuencia, quitarse los zapatos a la entrada de la casa, la eliminación de la hora pico del metro de París, entre otras cosas. De la misma forma, para Guy algunas restricciones como la cuarentena obligatoria le parecen limitaciones a los derechos humanos, puesto que restringe la participación ciudadana.

La vuelta a clases en Francia ha permitido que los niños vuelvan a ver a sus amigos, compañeros y profesores, esto permite que tomen un descanso de la rutina de cuarentena que ha afectado a gran escala a esta población, sin embargo, los niños son niños y puede que, por falta de conocimiento, instrucción o la flexibilización de los protocolos de bioseguridad incrementan los contagios como se evidencio en cifras. El debate está abierto, para muchos se debe vivir con el virus, para otros se debe evitar a toda costa, los gobiernos en prueba y error, experimentan con su población, pero, al fin y al cabo, el autocuidado en estos tiempos puede salvar más que una vida. 

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