Imagen: Comunicación marketing

Lucrarse en Instagram, ya no es tan rentable

Las redes sociales son un espacio casi prioritario y significativo para la evolución tecnológica. En un principio nos facilitaba la comunicación con seres queridos que se encontraban a distancia principalmente; posterior a esto fueron transformándose o actualizando y con ello sus objetivos o lo que ofrecían. 

Actualmente una de las redes sociales más conocidas y usadas –por no decir la más usada- es Instagram, esta fue creada como editor de fotos y a su vez espacio para publicar dichas fotos; hoy en día este es el último uso que se le da. 

Instagram ha sido empleada para vender, para chatear, hacer llamadas y videollamadas, también para subir fotos durante 24 horas, videos de más de 10 minutos y hacer en vivos o videos en tiempo real. Todas estas herramientas le han permitido a muchas marcas o empresas generar mayor venta o darse a conocer, asimismo, con estas herramientas permite que las personas generen contenido llamativo para cierto público específico; estas personas son conocidas como influenciadores. Esto último puede considerarse trabajo, pues las personas que logran ser reconocidas trabajan con algunas marcas haciendo publicidad.

Con relación a la publicidad y a los llamados influenciadores, el hecho de hacer anuncios se convirtió en algo irreal pues se supone que los influenciadores nombran marcas que en realidad usan, o manifiestan su experiencia con la empresa; sin embargo, como es sabido por los usuarios de la red social, muchas veces estas publicidades son pagas, por lo cual las personas que hagan comercial deben referirse de manera positiva a la organización y de este modo algunas personas no suelen ser sinceras y terminan por engañar a su público. 

Continuando el tema, muchas empresas con el propósito de lograr reconocimiento hacen alianzas con influenciadores que a su vez también buscan destacarse como marca personal. Esta alianza consiste en giveaway o concurso, donde las personas por lo general deben seguir las cuentas que se unen para participar por premios que otorgan las empresas aliadas. Muchas veces estos giveaways resultan ser un fraude y más bien son creadas para obtener ganancias propias incumpliendo lo prometido al ganador o participantes que confían en lo que los influenciadores garantizan, es decir, no entregan los premios del concurso. 

Con el fin de acabar con las situaciones anteriormente mencionadas, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) estableció una “guía de buenas prácticas” para los influenciadores, para que así los fraudes en giveaway disminuyan; de igual modo En caso de que el producto promocionado no cumpla con lo garantizado o sea un fraude, el influenciador debe asumir la responsabilidad pagando una multa con hasta 1.7000 millones de pesos, por publicidad engañosa; pues debe atender a las reglas anteriormente mencionadas y no engañar al público de ningún modo. 

Esta nueva guía tiene establecidas otras normas además de las nombradas previamente. Ahora bien, es necesario mencionar que esta guía va dirigida a todo aquel que cuente con más de 1000 seguidores en su cuenta de Instagram.

Lo que los consumidores de influenciadores, esperan es que actúen con transparencia, pues estas confían en lo que ellos presentan o exponen; en muchas cosas estas personas suelen ser inspiración para sus espectadores. La devolución a la confianza depositada es la sinceridad hacia el público, actos de buena fe y una imagen como ejemplo a seguir. El hecho de que no se hagan responsables con los fraudes en concursos deja mucho que decir y pensar, esto más que faltar a la marca que son, permite ver el tipo de persona que realmente está detrás del perfil. 

Ahora bien, en cuanto a las empresas que prometen productos e incumplen, es una falta de ética con sus clientes y público. 

Aunque las redes sociales en general sean un medio provechoso y positivo, muchas personas hacen uso inadecuado de ellas. Las reglas para los influenciadores, debieron ser establecidas mucho tiempo atrás, sin embargo, nunca es tarde para que antes de seguir cometiendo este acto casi inmoral, la forma de hacer publicidad cambie. 

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