Foto: 20minutos

Fantasías políticas de hoy y siempre

Era un día como cualquiera, estaba admirando la preciosa arquitectura de mi ciudad Bogotá a través de estos grandes ventanales del sistema integrado de transporte público  (bus destartalado). Estamos ahí hace un par de minutos disfrutando de este maravilloso tour que hacen ellos cuando se colapsan las vías o hay un accidente por cuestiones humanas, o mecánicas, era cuestión de tiempo para empezar a degustar esta combinación de olores que produce el ser humano cuando se encierra en un lugar y empieza elevarse la temperatura. Decidí abrir una de esas ventanas y armonizar ese ambiente tóxico colocándome los audífonos y encendido la radio.

Entre la búsqueda de encontrar algo interesante en este mar de emisoras y frecuencias, me detuve en unas que están hablando uno de los temas más llamativos para el ser humano y qué más le interesa. Qué es pecaminoso pero satisfactorio a unos niveles gigantes, estaban hablando de sexo, sin embargo vivo en una ciudad con una sociedad que es de absurdamente mojigata y morronga, que apenas hace un par de años pudimos tener esa liberación de pensamiento y escoger nuestra primera alcaldesa de la comunidad LGTB por voto popular.

El tema que estaba tratando la locutora era fantasías sexuales, pero el tema iba un poco más adelantado, creo, que ya habían hablado de la definición de una fantasía sexual y la locutora estaba empezando a hacer un debate entre la mesa de trabajo, preguntándole a cada uno de los integrantes cuál era su fantasía en un tono picarón, y como buen colombiano mi atención no se quería ir de ahí.

El fragmento o el programa duro más o menos unos 15 minutos calculo, de los cuales, la carcacha en donde yo me movilizaba solo tuvo unos cuantos metros de movimientos. En el lapso de esos minutos hablaron de muchas como las principales fantasías de tanto hombres como mujeres, el diálogo entre la pareja para cumplir las fantasías y mi cabeza maquinaba cada una de las fantasías y decía en mi subconsciente  uy si, muy interesante poder cumplir esa fantasía, con una risa socarrona.

De repente tuve una idea de esas chocolocas que uno sabes de dónde viene, pero bueno, esa cuestión me hizo reflexionar y filosofar sobre las fantasías sexuales, pero en tipo político, bueno no me refiero de tener un encuentro sexual con alguna política, ni nada parecido. Más bien, serie como esta que harían una sociedad mejor en este hermoso platanal. Como por ejemplo  una fantasía sexual política; qué la justicia pueda dominar y ponerlo en un atril de frente a los medios de comunicación a nuestros sanguinarios Y sin ningún sentimiento ministro Carlos Holmes Trujillo pidiéndole perdón de corazón a las víctimas de la masacre de Bogotá de las manifestaciones del 9 y 10 de septiembre del 2020.

Otra fantasía sería poder llevar a un sitio paradisíaco y perdido de toda interacción de la raza humana, no sé en el Pacífico asiático en medio de la nada, dejar a María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y a nuestra gran periodista Vicky Dávila, con un montón de libros de politólogo, periodismo, bellas artes y novelas posteriormente gritarles desde el medio de transporte ¡estudian vagas! Sería maravilloso.

Qué sería deliciosa es que en el sitio público donde haya una manifestación el ESMAD y policía no empiece atacar a los manifestantes ni dar gas lacrimógeno ni dar plomo ni a matar gente y se unan a la protesta diciendo pacíficamente queremos un país mejor, luchemos. Sería un éxtasis.

Con esta fantasía más de uno hiciera  quisiera realidad que nuestro bodoque que está en la casa de Nariño, que se cree presidente salga en su programucho diciendo señores, hoy voy a renunciar a la presidencia de este país porque descubrí que soy un inepto, pedante, habla mierda, mitómano, y me estoy digiriendo al estado y soy un títere del matarife.

Sin embargo la fantasía política que haría que toda la gran mayoría población colombiana tuvieron un orgasmo colectivo es cuando al señor oscuro lord Innombrable, que sea condenado por todas las masacres y delitos e investigaciones lleguen a su fin dando un veredicto de culpable absoluto y que no pueda volver a salir de la cárcel. Sería un sueño hecho realidad.

Sin embargo aunque se vean que esto es pura imaginación de una persona en un bus sencillamente, pero de los sueños se pueden generar realidades que puedan cambiar a una sociedad carcomida por el narcotráfico, la sangre y corrupción. Solo hay que tener la suficiente convicción de que se puede sacar a esta gentuza que está digiriendo, matando y deteriorando al país desde hace más de 200 años. Con una pizca esperanza en ustedes mismos pueblo colombiano haríamos de este maldito cuchitril de muerte en un país, un verdadero país, para la gente no maldito cementerio llamado Colombia.

Solo ten fe en ti y crea tu realidad.

Y si tienes otras fantasías políticas déjalo aquí en la caja de comentarios.

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