Foto: Paho

Hoy se ve el periodismo como una moda y un negocio, no como una labor

Periodismo no solo es compartir información, aquel que tiene las bases periodísticas, las capacidades, la ética, el criterio y las herramientas correctas para recopilar y tratar la información antes de difundirla, es el verdadero periodista.

Hoy día cualquiera puede buscar, opinar, copiar y pegar información, y al replicar o compartir esta información cumple con el acto de COMUNICACIÓN, no con el hecho PROFESIONAL. Un periodista debe arriesgarse por olfatear la información, analizarla y estructurar de la forma correcta, si la información no es bien manejada incurre en la desinformación, lo cual no es uno de los pilares éticos del periodista, él o ella se deben a la labor social de mantener informada y educada a la sociedad.

Las redes sociales han abierto una brecha entre “la popularidad y la fama” y el fin específico del periodismo; hoy por hoy cualquiera puede publicar en redes sociales una opinión, un video, una redacción, etc., y si la mayoría de la sociedad se siente identificada, sorprendida, o simplemente le llama la atención puede replicarla, compartirla, o darle el grandioso “like”, lo cual hace de esa publicación lago viral, una tendencia.

Al crear algo viral, la persona detrás de la publicación, sin ser periodista, se adentra al medio y es allí donde todo se vuelve moda y negocio. “La nueva estrella” empieza a recibir propuestas de trabajo en los medios, pago por pautas de las marcas, las empresas, y hasta la sociedad empieza a copiar su estilo, pasa a ser moda y se le atribuyen los derechos de “influencer” por promover una nueva corriente de opinión e información.

En según plano queda todo lo que es la verificación de la información…pero, regresando al plano real, y dejando a un lado el mar de fantasías, ser periodista no es fácil y como bien ya se mencionó no solo se basa en copiar y pegar información, o escribir por escribir; sumergirse en el periodismo es jugarse la vida, la ética, innovar día a día, y aceptar las críticas tanto de los que tienen el “poder” como de la sociedad.

Al momento de difundir información de forma masiva se genera una reacción física y emocional, porque los medios de comunicación son de cierta forma moldeadores y educadores.

El buen periodismo no va a desaparecer, siempre y cuando se rodee de periodistas reales, comprometidos, innovadores, valientes y capaces de enfrentar todas las circunstancias que conllevan esta labor. Cuando hay buen periodismo hay audiencia comprometida con la buena información.

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