Foto: Reuters

Desde el desinfectante a infectarse

Tras sólo tres días después del primer debate presidencial, el Presidente estadounidense Donald Trump anunció que él y la Primera Dama Melania Trump han salido positivos en la prueba del coronavirus. Esto es un fuerte golpe para la imagen del mandatario debido a sus previos comentarios sobre la enfermedad.

Desde afirmar que el desinfectante, la luz ultravioleta y el inyectarse blanqueador de ropa curaría el coronavirus hasta argumentar que una vacuna no sería necesaria, el presidente Donald Trump se ha enfrentado a una serie de críticas y ridiculizaciones por la posición que ha tomado frente a la pandemia desde sus inicios. Ahora, parece ser que el dicho “lo que se siembra, se recoge” aplica para el último estado del mandatario que, el primero de octubre de este año, obtuvo una prueba positiva para el COVID-19.

La ex estrella de televisión de “reality” ha minimizado, por meses, los efectos de la pandemia e incluso la existencia del virus como tal. Por hacer un breve recordatorio, algunas de las afirmaciones del empresario han sido:

Para el 27 de febrero, decía que el brote sería temporal. “Va a desaparecer. Un día, como un milagro, va a desaparecer”. Pero la realidad es que, en una conferencia de actualidad, el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que “como vaya pasando la siguiente semana o las siguientes dos o tres, vamos a estar viendo más casos relacionados con la comunidad”. Tenía razón, no ha desaparecido.

Luego, el 2 de julio, aseguró que la pandemia “está bajo control”. Para ese momento, los casos diarios del país habían aumentado a 50,000 y continuaba escalando. Así mismo, dos días después, señaló que el “99%” de casos de COVID-19 “son totalmente inofensivos”. Pero la evidencia muestra que el virus puede enfermar gravemente a una persona, según la OMS, alrededor de 15% de casos pueden ser severos, con un 5% siendo críticos. 

El 27 de agosto, anunció que E.E.U.U. estaba “entre las tasas de letalidad más bajas de cualquier país importante del mundo». Sin embargo, en esa época Rusia, Arabia Saudita, Corea del Sur e India tenían el menor número de casos de alta-mortalidad en comparación a los Estados Unidos, que estaba en el medio de la clasificación de los casos más severos alrededor del mundo. 

Ese mismo día, también dijo que había lanzado “la movilización nacional más grande desde la Segunda Guerra Mundial» contra COVID-19, y que Estados Unidos «desarrolló, desde cero, el sistema de pruebas más grande y avanzado del mundo». Pero desde entonces se ha sabido que la respuesta del gobierno a la pandemia ha sido caracterizada, para resumir, como un fracaso. Esto debido al retraso en realizar pruebas y los efectos de la inequidad en poblaciones de bajos ingresos ha aumentado su riesgo de contagio y falta de asistencia médica. Sin mencionar que el gobierno no reforzó las reglas de bioseguridad hasta mucho después de la primera oleada de muertes en el país.

Incluso horas antes de confirmar su diagnóstico, el jueves por la noche declaró que “el fin de la pandemia ya está a la vista”. Para luego confirmar, por medio de un tuit, que él y la Primera Dama Melania habían sido positivos para la prueba y, por ende, mantendrán una cuarentena. Para el mandatario, de 74 años, este tiempo perdido puede influir en la carrera a presidencia que se determinará en menos de un mes.

El reciente diagnóstico del presidente también es un gran impacto a su credibilidad, pues las afectaciones que ha tenido en su salud, como la falta de respiración que se evidencia en múltiples videos en las redes sociales. “Este es un ejemplo de manual de un mayor trabajo respiratorio”, explicó Ilan Schwartz, profesor en la UofA, “adicional a utilizar los músculos respiratorios normales (el diafragma y aquellos entre las costillas que expanden la cavidad torácica), ‘músculos de accesorio’ en su cuello están actuando para ayudarle a tomar respiro”.

 De hecho, para este momento, en las recientes encuestas de favorabilidad, los votantes están más dispuestos a votar por Biden. La última encuesta de Washington Post-ABC, llevada a cabo tras el primer debate presidencial, muestra que un 54% de los votantes señaló que apoya más al ex vicepresidente que al actual presidente, quien no se queda atrás con un 42%. Sin embargo, tras conocerse el diagnóstico del mandatario esa favorabilidad disminuyó e incluso votantes tradicionalmente republicanos han redirigido su intención de voto al preocuparse por la salud de su candidato y, por ende, las posibles consecuencias que traería su fallecimiento.

Los índices de favoritismo de Biden también han mejorado, ya que el 52% de los estadounidenses dicen tener una impresión positiva del ex vicepresidente, en comparación con el 39% que tiene una opinión positiva de Trump, según señala el medio CNN. Así mismo, el 58% de los votantes consideran que Biden tiene un plan mucho más claro para solucionar los problemas que acribillan a la nación.

Esto pudo haber sido una jugada del destino, algo que puede traer un cambio drástico al país norteamericano e incluso un avance para el ámbito socio-político que ha estado en caos estos últimos años. Las mentiras de Trump puede que por fin hayan sido descubiertas por sus seguidores y esto orientará al país a un evolución que que ya estaba retrasada. 

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