Foto: Freepick

Nos pasa a todas

Nos pasa a todas, me pasa a mí y sé que a ti también. 

Todas las mujeres o por lo menos el 99% de la población femenina, hemos vivido situaciones incómodas, unas más graves que otras, pero todas igual de importantes porque cada situación suma al miedo casi incontrolable que muchas tenemos de encontrarnos solas en las calles. 

Si sólo haz recibido “halagos” o más bien piropos, entonces es probable que en algún momento de tu vida hayas pensando en ese acto como algo normal; normal, aunque te haga sentir muy incómoda, normal, pero si ves que el contexto está presto para que vuelva a suceder te aterrorizas e intentas evitarlo. 

Hay tantas cosas que se han normalizado… la violencia en Colombia que es un pan de cada día ya no suele alarmar a nadie o provocar sentimiento de tristeza por las personas afectadas. De igual modo sucede con el acoso callejero y el abuso hacia la mujer. La sociedad suele verlo como algo inevitable y sin posibilidad de cambio en la posición, pensamiento y comportamiento del hombre con la mujer, es decir sin cambiar el modo en el que los hombres nos ven (como objetos en su mayoría) y el derecho que creen tener sobre nosotras.

No, no es normal ni está bien que te digan comentarios obscenos, ninguna mujer debería soportar eso. No es culpa de tu escote, ni de tus pantalones cortos o de tu cuerpo voluptuoso; con respecto a eso el acoso no sólo lo viven las que son voluptuosas, también lo viven las de contextura delgada o las de contextura gruesa, de igual modo las mujeres altas o pequeñas. En realidad, ya ni siquiera importa si eres “fea” o bonita, eso es lo de menos, pues la mayoría de los hombres ya saben el miedo de nosotras hacia ellos, así que a muchos les gusta y les hace gracia que lo demostremos cuando nos acosan.

No quiero generalizar acerca de los hombres, no pienses que todos los que te rodean tienen este tipo de comportamiento, es decir, que acosan y abusan de alguna forma a las mujeres. Puedo decir desde mi experiencia que no todos son así, pero cuando vas por la calle nunca sabes quién puede ser bueno o puede ser malo; por esto, de seguro, al ver a un grupo de hombres te alarmas y es válido, nunca se sabe quién podría ser malo. 

Dicho lo anterior, te aseguro que no exageras, las experiencias malas que has tenido no son “normales” ni aceptables. Lo que sí está mal es que la sociedad normalice estos comportamientos, estos tratos que nos denigran. Antes de aconsejar a la mujer que no vista con ropa “insinuadora”, que no esté sola por la calle y que no tome alcohol, deberían educar a los niños y jóvenes que crecen con este tipo de conducta y culpar a quien realmente está haciendo mal. Es posible que los adultos mayores no tengan “remedio” por así decirlo, pero esos actos deben tener castigo y no pueden ser aceptables. 

Continuando con el tema, ¿cómo es posible que sintamos miedo siendo personas libres? Se supone que todos somos libres, pero no podemos sentir esa libertad si en la calle tenemos miedo siempre. Este sentimiento nos une, por eso soy capaz de entender tu miedo, de comprender tu rabia e impotencia y sentir tu tristeza, porque todo eso lo siento yo y lo sentimos todas. 

Recuerda que no es tu culpa si sufres de abuso o acoso, y que siempre puedes hablar para hacer que el autor del acto que te denigró pague justamente. También puedes acudir a colectivas que están dispuestas a acompañarte y brindarte el apoyo que necesites. No estás sola, estamos juntas en esto. 

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