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El testamento de un solitario

Navegando en el mar de mis pensamientos, mi instinto aventurero me llevó a las mareas turbias de los recuerdos, situaciones en donde la melancolía se apodera de cada fibra del cuerpo y sin importar la acción que esté, no puedo evitar que la voz se fracture y el cuerpo deje de temblar; la pérdida, aquel momento en que nuestra utopía momentánea cae por un adiós que por su forma de ser pronunciado, es implícito su eternidad. 

Las personas solitarias somos señaladas, discriminadas o ignoradas, ya sea porque así lo deseamos o por decisiones de los demás, la verdad es que muy adentro no nos importa; aunque a primera vista en nuestros pasos ronde la soledad la compañía del yo basta. Al igual, ¿conocen el motivo o les interesa? No. Todos necesitamos de la soledad y existe un placer en ella, pues si miramos algunos de nuestros triunfos es gracias a ella y su capacidad libertaria de ser nosotros mismos.

Pero, pasar por ella también es significante del inicio de una lucha, una en la cual los enemigos internos siempre empezarán con una gran ventaja; recuerdo con simpatía el calor que proviene de un abrazo, el de un beso, el de los momentos juntos con esa persona. Ahora, solo hay frío y gritos silenciosos de ayuda, pues, ella ya no está para ver los triunfos y yo tampoco ciento los que consigo, mi corazón no es capaz de celebrar.

Las personas a mí alrededor, aplauden, gritan, se regocijan, me abrazan, pues un año más de vida logre obtener, un amigo se me acerca y en tono burlesco me dice –Hermano, ya estamos viejos, como me gustaría verlos abrazados una vez más.- y yo solo puedo sonreír. Con mi buzo negro cuello de tortuga, mi sombrero de ala ancha, me paro en la mitad mientras todos me rodean y la foto es tomada, al verla, siempre faltara su rostro y no existe forma de que eso cambie.

Los solitarios comprendemos de cierta forma la realidad, pues entendemos los momentos en que esa persona debió estar, y aprendimos a aceptar esa ausencia. Pero, la verdad es que nuestras pasiones son las que dibujan un panorama más positivo para nosotros, toda la atención está puesta en ellas. Paradójicamente los solitarios somos apasionados.

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