Imagen vía Twitter

La ex-estrella de televisión y actual presidente de los Estados Unidos perdió la reñida batalla por la presidencia del país norteamericano ante el ex vicepresidente Joe Biden y no parece estar muy contento al respecto.

“¡He ganado esta elección, por mucho!” mintió el presidente estadounidense, Donald Trump, la mañana del sábado 7 de noviembre, a través de Twitter. Además, la mañana del miércoles de esa misma semana, anunció, bajo falsa información – o, más bien, nula información– que ya había ganado. Pero ningún ganador había sido declarado y todavía estaban contando votos. 

Para cuando el nominado Demócrata Joe Biden fue anunciado por CNN como el presidente-electo número 46 de los Estados Unidos, Trump ya estaba en un completo arrebató, «El simple hecho es que esta elección está lejos de terminar», dijo Trump en un comunicado el sábado. Señalando que los votos siguen siendo contados y Biden no ha sido certificado como el ganador de ningún estado ya que aún no se han hecho, siquiera, los recuentos obligatorios. La declaración del mandatario terminó con la vociferación, sin evidencia, de que “este es un gran fraude en nuestra nación”. 

Trump estaba en su campo de golf en Virginia cuando los medios de comunicación anunciaron que Biden había ganado la presidencia. La AP y demás medios sólo declaran quién ha ganado una carrera cuando determinan que el candidato que sigue no tiene un camino posible a la victoria, incluso teniendo en cuenta los votos que quedan por contar. Pero al parecer esto no detuvo a Trump y tuiteó, en mayúsculas, de qué tan cerca o no pudieron estar sus observadores. 

 

Trump también señaló que había recibido más votos de los que ningún presidente en ejercicio había recibido antes, lo cual es cierto. Sin embargo, Biden recibió millones de votos más, estableciendo el nuevo récord de la mayoría de los votos recibidos en una elección presidencial, con un total de 4 millones de votos más que el mandatario para el día sábado, una cifra que seguramente aumentará con el paso de los días.

Cabe aclarar que es de costumbre que la carrera presidencial sea pronosticada por los medios de comunicación antes de que sea oficialmente certificada, que puede ser días, incluso semanas, después del Día de Elecciones. Pero cuando Biden alcanzó el umbral de 270 votos electorales el sábado por la mañana, los medios ya comenzaron a cantar victoria. 

Para lograr esta victoria, el ex vicepresidente logró asegurar el estado pendular de Pennsylvania, un estado crucial que determinó su triunfo con 20 votos electorales adicionales. A partir de este umbral, los números de Biden comenzaron a aumentar, mientras que los de Trump se mantuvieron virtualmente estáticos, en comparación. Poco después, The Associated Press (AP) también determinó a Nevada a favor de Biden, trayendo su voto electoral a un total de 290.

El estado es un punto de inflexión apropiado. Biden nació en Pensilvania y lanzó su campaña en Pittsburgh y Filadelfia. El día de las elecciones estuvo visitando la casa de su infancia en Scranton y luego reuniéndose con simpatizantes en Filadelfia. «Me siento honrado y abnegado por la confianza que el pueblo estadounidense ha depositado en mí y en la vicepresidenta electa [Kamala] Harris», dijo Biden en un comunicado. «Con la campaña terminada, es hora de dejar atrás la ira y la retórica dura y unirnos como nación».

Aunque Trump parecía tener una ventaja en Pensilvania el martes por la noche, pero resultó ser una ilusión, porque en ese momento no se habían contado más de 2.5 millones de boletas que habían sido enviadas por correo. Después se supo que Biden había ganado la gran mayoría de las papeletas que aún no se han contado. 

La contienda estuvo reñida entre ambos candidatos. Tanto así que, por un momento, parecía que Trump volvería a agraciar la nación con cuatro años más de tuits en mayúsculas y pésimas relaciones internacionales. Pero Biden recuperó la Casa Blanca de la forma en que los demócratas prometieron hacerlo desde el oscuro día en que Trump ganó hace cuatro años: resucitando el llamado «muro azul» que Trump desmanteló en 2016, ganando Wisconsin, Michigan y Pensilvania.

A los 77 años, Biden se convierte en el presidente electo más viejo, cumplirá 78 años el Día de Inauguración. También sería el segundo ex vicepresidente en ganar la Casa Blanca desde George H.W. Bush en 1988. Con su victoria, además, su compañera de campaña, la senadora de California Kamala Harris, se convertirá en la primera mujer vicepresidenta. También será la segunda candidata negra de la nación, después del ex presidente Barack Obama, para ocupar un cargo en la oficina presidencial.

Esta carrera presidencial fue algo más que una batalla contra Donald Trump y la imagen que estaba cultivando para los Estados Unidos ante el mundo, sino que también fue en contra del fascismo imperante que este personaje representaba. Sin embargo, este no es el fin del combate. Queda mucho trabajo por hacer, Biden y Harris podrían representar ese primer paso.

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