Foto: Colombia.com

No la leo, ni aunque me la regalen en Transmilenio

Desde hace ya bastante tiempo que los medios “tradicionales” han perdido credibilidad por su forma tan particular de dar las noticias porque se acostumbraron a darle un nombre “alterno” a todo, manipulando la información a conveniencia. A estas alturas del partido para nadie es un secreto que los noticieros, periódicos, entre otros medios de comunicación, se convirtieron en un negocio hecho para el beneficio de quienes puedan pagarlo, dejando de lado el objetivo del periodismo, el cual es informar de manera objetiva, cosa que ya no se hace. Al menos en Colombia con el paso del tiempo es más evidente el “bando” al cual pertenece cada medio porque aparte de politiquería los “dueños” de hasta el aire que respiramos, se encargaron de manipular todo al punto que seleccionan nuestro contenido, ellos deciden lo que podemos o no saber.

Es preocupante que las personas aun sigan creyendo en seres como la “periodista” Vicky Dávila, pues esta señora se ha mostrado como un ser “íntegro”, pero parece ese ex que te dice, “no, solo somos amigos con ella jamás” y después de que terminan con esa misma resulta metiéndose, tal cual, Dávila ha “expuesto” personas por ser faltos de moral e ir en contra de lo “políticamente correcto” mientras le vende el alma al diablo. Por otro lado esta mujer no solo ha hecho el exhaustivo trabajo de defender a su patroncito sino de pordebajear el periodismo incansablemente.

Justo cuando uno dice ya esto se fue al carajo, nada puede ser peor que estar viendo las “columnas”, trinos en Twitter, sus videos y shows baratos donde incluso afirma que le montaron una persecución para “silenciarla”, etc. El país nos sorprende una vez más porque ya no solo escribe para la revista Semana ahora resulta que es la directora, algunas almas inocentes que consideran lo hecho por ella un “buen trabajo” verán esto como algo excelente, pues no lo es. Tras el anuncio este medio recibió una ola de renuncias masivas de algunos de sus periodistas más “antiguos”, se podría decir que eran quienes mantenían a flote esa joda.

Está claro que cada uno tiene una forma diferente de ver las cosas y no está mal, el meollo del asunto es cuando intentas hacer creer que tus palabras tienen validez solo porque salen de tu boca, como es el caso de la susodicha. Me da pesar, poquito, pero sí con el dueño del aviso, Gabriel Gilinski porque él jura que con esa dirección y todo lo que ha venido ocurriendo entorno a ella específicamente e incluso con la misma revista, la cual ha dejado mucho que pensar pues evidentemente se presta para los “artículos” agresivos de cierta persona hacia sus “enemigos”, teniendo en cuenta que en sus textos expresa su ira cual niña pequeña escribiendo en su diario personal, aunque esto se supone es un “medio serio”.

El intento de conseguir lectores, dejando a 1.000 pesos la suscripción mensual, no creo que funcione, este año ha servido para buscar alternativas de actividades con el fin de canalizar energía e igualmente nos ha permitido ser un poquito más exigente con el contenido y considerar en qué invertimos, por mi parte prefiero guardar el billete hasta que se pudra antes de suscribirme a un medio que hace mucho perdió credibilidad.

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