Fuente: Enfoque Vallenato.

Esclavos tecnológicos

Por: Juan Pablo Sánchez y Paula Gaona.

¿Alguna vez has pensado en cuántas veces revisas tu celular?, ¿se te ha pasado por la cabeza cuántos mensajes te llegan al día?, y aún más importante, ¿Cuántos respondes de inmediato?, ¿Cuántos atardeceres has dejado pasar concentrándote únicamente en fotografiarlos?, ¿Cuántos instantes mágicos en familia o junto a tus amigos has desperdiciado por no salir de una pantalla?

La tecnología ha impactado increíble y positivamente en nuestro amado planeta verde, el desarrollo, la comunicación y el avance ha sido inaudito, pero qué hay de lo que no nos dicen, eso que a ti y a mí nos afecta por igual. Nuestra vida social ha ido cambiando hasta el punto en que olvidamos la esencia de la vida misma, el amor que hay en visitar a un amigo, saludar al vecino, o salir a caminar y sentir el dulce aroma de las flores.

Es insólito, más del 31% de los adultos sufren de adicción a la tecnología y el 70% de los jóvenes tienen un uso excesivo del internet. ¿Qué nos ha pasado?, ¿en qué hemos fallado? En definitiva, somos prisioneros de la tecnología.

Estamos en la era del consumismo exagerado, en donde si no compras, no estás actualizado; si no adquieres, no estás a la moda; si no lo tienes, ya no haces parte de la sociedad. Teniendo en cuenta que esa tecnología ajena a nosotros, en su mayoría no nos aporta ni nos ayuda, sino que lo complica todo y nos obliga a aprender a utilizarla.

¿Has pensado en tu felicidad?, esa que de forma imaginaria se ve reflejada en las publicaciones y a su vez en el número de likes que reciben. Esto no es más que un intento inútil para conseguir compañía, no sentirse solo, buscando el amor que tú mismo deberías sentir por ti, un amor sincero y que no depende de la calidad de una fotografía o de los comentarios que recibas.

La tecnología te lo da todo, es lo que te dicen las grandes marcas que te confunden y manipulan pero ¿esto de verdad te hace bien?, ¿es lo que soñaste de niño? ¿pensaste alguna vez que tu vida deseada fuera llegar a casa y jugar videojuegos o navegar por internet hasta que los párpados no tengan las fuerzas suficientes como para mantenerte despierto?

Hoy en día la tecnología se ha transformado de alguna manera en un tren que nunca se detiene, y la sociedad es ese carbón que lo suministra de energía para continuar con su camino, un camino del que temes bajarte porque piensas en que la vida ya no será la misma sin esa pequeña pantalla, que cuando se apaga lo único ves es tu reflejo.

Quiero que te desprendas de esa vida monótona, de esa vida que no es vida y que te atrapa en un intento inútil por subsistir. Quiero que los recuerdos queden en tu memoria porque los disfrutaste, y no porque quedaron en un celular que no respira, que no siente. Quiero que te atrevas a disfrutar de quienes tienes en frente, y no con los que ficticiamente crees tener una conexión a larga distancia. En verdad quiero que abras tus ojos y agradezcas a la vida y al universo, por cada segundo que esta vez no dejarás pasar.

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