Fuente:Encolombia.com

‘‘El que caía en manos de paramilitares, no se salvaba’’ -José Francisco Camacho

50 años de conflicto armado en Colombia llegaron a los municipios más remotos y Aracataca no fue la excepción, después de vivir dos veces el desplazamiento forzado y ser separado de los suyos, José Camacho decide luchar por sus derechos.

José Francisco Camacho, apellidado por sus abuelos, a quienes debe su crianza desde los primeros años de edad, trabaja a diario con un espíritu arrollador y su máquina de raspados en el Camellón 20 de Julio ubicado en Aracataca, mientras termina la construcción de una casa en Santa Marta para sus 6 hijos, donde se refugió por 5 años después de haber sido casi degollado por un desmovilizado en el año 2008.

En 1985 fue despojado de su vivienda por paramilitares que lo agredieron con un revolver varias veces en su cabeza y a pesar de todo lo sucedido, no pensó más de un de segundo en volver al municipio en cuanto supo que estaba fuera de peligro.

¿Usted estuvo presente durante el conflicto armado en Aracataca?, ¿Cómo lo vivió?

Yo soy oriundo de Aracataca y tuve que vivir ese momento oscuro para el municipio, fui víctima incluso. La primera vez, los paramilitares llegaron y me sacaron de mi vivienda, me martillaron con un revolver en la cabeza y yo les suplicaba mientras les decía “Si ustedes me dicen que me vaya, me voy, si me dicen que me quede, me quedo. Yo soy un hombre de palabra’’, ellos no me respondieron y yo me quedé, tenía que seguir trabajando y cuidar a mis hijos. Lo bueno es que hay un Dios en los cielos y aún estoy aquí porque el que caía en manos de paramilitares, no se salvaba. Después, estamos hablando de 2008, cerca de mi vivienda una persona pretendió atracarme por una mala información. Resulta que había un grupo que se hacía llamar ‘‘los informantes’’, les pagaban un dinero por eso y si ellos querían, embarraban a cualquiera y lo hacían matar, en mi caso, uno de ellos empezó a cortarme el cuello, él pensó que yo había muerto ahí, pero no fue así y mientras me recuperaba en la clínica me avisaron que el personaje llegaba por mi casa en las noches, temí y en ese momento es cuando decido irme a Santa Marta por 5 años. Mi familia decidió que era lo mejor y me llevé a la señora y los niños.

¿Por qué Santa Marta específicamente y cómo vive su desplazamiento en la ciudad?

Yo llego a la ciudad el 4 de febrero de 2008 y me dedico a vender tintos al frente de la clínica Cardiovascular, 5 años demoré yo ahí vendiendo, ya estaba estacionado, pero fue muy duro, es la hora y yo no me acostumbro, siento que allá la vida es difícil, sacar un negocio informal adelante es muy sufrido, la brisa me estresa, la policía es hostil con nuestros puestos de trabajo, nada comparado a Aracataca y todo eso fue posible porque allá tenía un cuñado donde pude arrimar con mi 6 chiquitos, luego empecé a pagar mi propio arriendo y tuve la oportunidad de comprar un lote en el que he estado construyendo una casa para mi familia, esa es la única razón por la que regreso allá a veces.

¿Cómo decide volver a Aracataca y que encuentra de nuevo en ella?

Decido volver porque soy feliz viviendo aquí y pensé que ya habría pasado todo. Si ha cambiado, Aracataca ha venido a coger vida más o menos desde del 2005, porque es un pueblo bastante quedado, bastante. Pero puedo rescatar su gente, aquí hay personas trabajadoras y muy nobles, la vida es básica y nos fijamos en lo importante, la verdad es que todo hace especial a Aracataca.

Fuente: Diana García

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