Fuente: El Universo.

El 2020, un año para recordar

Con un ¡Feliz año! le damos la bienvenida a un nuevo periodo cargado de muchas expectativas, de aquello que está por venir. Por tanto, nos disponemos ante él con la esperanza de poder hacer realidad deseos que por mucho o poco tiempo se encuentran escritos, sueños personales por los que se ha venido trabajando y objetivos para alcanzar la plenitud.

En muchas familias existen diversas tradiciones que hacen inusual y especial cada culminación de un año. Por eso, quiero resaltar una que en lo personal admiro, y es escribir una carta en donde se plasman aquellos deseos o metas para el nuevo año que se acerca. Pero, lo más importante en este escrito son las palabras de agradecimiento por las bendiciones recibidas, este acto de gratitud que aunque parezca pequeño o insignificante cambia nuestra percepción de la vida y renueva nuestros corazones.

Sin embargo, a veces suceden cosas que macan la historia de la humanidad y no son precisamente positivas, como lo ha sido la llegada del Covid-19 a todos los continentes; La expansión de este virus nos condujo a un confinamiento total a nivel mundial, pero que poco a poco fue disminuyendo el grado de exigencia debido al fuerte golpe que ha ocasionado en la economía global.

Así mismo, como una montaña rusa arrancó el famoso 2020, con noticas cruciales para el desarrollo y sostenimiento de nuestro planeta tierra. ¡Grandes cambios trae cada año! Pero, nunca imaginamos lo singular e impactante que sería su llegada. Tenciones políticas entre Estados Unidos, Japón, Irak e Israel, terribles incendios en el Amanzanas y otros países; catástrofes naturales, elecciones decisivas en EE. UU., marchas en contra de la discriminación racial, violencia de género, entre otros grandes hechos.

Además, lo particular de este año ha sido el despertar de las personas ante tantas injusticias, maltratos y discriminación por parte de las entidades gubernamentales, generando así personas más críticas ante lo que pasa a su alrededor. Ahora se escuchan por las calles gritos de esperanza de aquellos que no habían sido escuchados, pero que hoy no se detienen y marchan por sus derechos.

Para finalizar, vale recordar que no todo lo ocurrido ha sido negativo, entre tantas adversidades hemos aprendido o al menos nos ha quedado una enseñanza que nos recuerda la importancia  que tiene la naturaleza y el servicio hacia los demás como una forma de ir construyendo poco a poco una sociedad fundamentada en el respeto hacia los demás.

 

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