Claudia López, ¿una alcaldesa de innovación o una versión 3.0 de Peñalosa?

Esta es una de las canciones que le están dedicando los que votaron por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López:

Claudia me mintió

ella me dijo que no iba por Transmilenio por la séptima

y no era verdad.

 

Ella me mintió

eran tan solo promesas vacías y nada más

era solo un juego cruel de su vanidad

para alcanzar la alcaldía.

 

Mentiras todo era mentira

palabras al viento

tan solo un capricho que la niña Nayibe tenía.

 

De todo lo que Claudia que juraba

jamás hubo nada

tan solo Transmilenio por todas las avenidas

todos los que votaron por ella

se sienten más robados que Duque en la presidencia.

Claudia López en su campaña para ser electa como alcaldesa de Bogotá juró un par de cosas que, al sol de hoy, ni siquiera se ha cumplido, y a un año de su mandato ya salió con bolitas de estiércol y patrañas. Como buena política colombiana, de esos juramentos no los va a poder cumplirlas porque sale con excusas rebuscadas, como su antecesor Enrique Peñalosa los dejó amarrados o con varias huevonaditas que no ha podido quitar o ¿no ha querido?

Sin embargo, sus gritos de batalla para alcanzar la alcaldía se fueron derrumbando como un castillo de naipes en tiempo récord, como el ofrecimiento a su electorado de que jamás de los jamases en su alcaldía habría Transmilenio por la avenida séptima y la avenida 68. En vez de esos nefastos bota humos contaminantes, habría un tranvía eléctrico que se uniría con un tren de cercanía para unir a la Sabana con el norte de Bogotá, además con la plática que nos iba a sobrar la iba a invertir en extender la primera fase del metro Bogotá llegando hasta Suba.

No obstante hay que aceptar algo que va a ser más funcional un mico en una corbata, que el Metro de Bogotá, usted sabe que en la capital la elegancia es primordial, aunque sea solo una mano de cemento y varilla estéticamente mal puesta, pero elegante.

Qué lindo iba a quedar Bogotá, pero como dura más un video de TikTok que las promesas de nuestra alcaldesa, hace unos días salió a la prensa a decir que “por una cuestión legal no podía tumbar el proyecto de Transmilenio por la séptima, pero sí podía hacer una pequeña variación para que este proyecto no impacte al sector”, en palabras cachacas que iba a quedar chusco, divinamente, precioso, con muchos árboles como se muestra en los diseños, o sea amiguitos es la misma mierda de Transmilenio, pero pintada de verde para que no se compliquen la vida.

Con la cuestión de la avenida 68 sacó el pretexto que ya la licitación está andando y quedaba muy verraco detener el proyecto. Espera un poco, ¿cómo así no pueden tumbar una propuesta o no pueden frenar una licitación?, entonces ¿cómo hicieron los anteriores alcaldes cuando veían que no beneficiaban los programas civiles a la ciudad? o no fue su antecesor el que tumbó proyectos que el exalcalde Gustavo Petro también dejó amarrados, como el metro subterráneo que sí tenía estudios y ya tenía financiación, dónde me deja Transmicable para las localidades de San Cristóbal, Usme y Usaquén. Ah no puede hacer nada, démosle el beneficio de la duda “todo sea por el bien de la urbe”.

Para completar estas hermosas pifiadas de la mandataria López se ha hecho la de la vista gorda con el famoso “pacto de los humedales”, ahí se comprometió con la protección y el cuidado de los humedales de la ciudad. Y la esperanza de frenar muchos proyectos que el dendrofóbico (miedo a los árboles) de Peñalosa dejó en ejecución que no beneficiaba en ningún aspecto a los humedales y al medio ambiente de la capital.

Es imposible no pensar que Bogotá es una de las metrópolis más contaminadas de Latinoamérica, con una calidad de aire tan pésima que en algunos sectores de la ciudad el porcentaje de dióxido de carbono es absurdamente alto, que varias veces en el año le ha tocado declarar al distrito la alerta roja de contaminación en esas zonas. Uno pensaría que la alcaldesa cuidaría a todos los humedales y bosques que estén cerca o dentro de la metropolitana de Bogotá, pero como que lo están haciendo a lo maldita sea porque cómo es posible que en el humedal Tibabuyes cuándo empezó el gobierno de Claudia López se estaba ejecutando un proyecto que está dañando esta fuente hídrica y estaba a un nivel de avance del 10%, y lo que va corrido el día de hoy lleva un progreso del 70%, o es que está esperando que termine en la obra para decir que ya paren.

Y eso es el Tibabuyes, porque en la reserva Van Der Hammen hay proyectos para quitarle terrenos a esta zona protegida y dárselos a la ampliación de la avenida Boyacá y a particulares para que hagan conjuntos residenciales, por ahí otras perlitas que a uno lo ponen a pensar, ¿es que en serio Claudia López no piensa cumplir con su promesa ambiental o es que quiere construir una selva de cemento?

Con todos estos sucesos o desinfladas de promesas de la alcaldesa uno se pone a pensar: ¿esto es la alcaldía verde, consiente, ambiental, posmoderna que cumple lo que dice del pueblo? Además, usted se vendió como la esperanza de poder sacar a la capital ese poso escéptico que la corrupción y mandatarios incompetentes la han sumergido los últimos años. Es solo una triste versión 3.0 de Peñalosa, maquillada de mentiras dulcemente verdes del centro, pero tiene 3 años señora Claudia para enderezar el rumbo de este barco llamado Bogotá y no hundirse como el Titanic por su orgullo y sensatez de creerse las que se la sabe todo a veces, es bueno tener humildad para gobernar un pueblo y, ¿así usted quiere ser la mandataria de todo un país?, ahí sí está muy verraco mi señora.

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