Foto: Milenio.

La marihuana en la sociedad actual Parte 1

Se puede intuir que el hombre solo viaja de forma exterior como lo hizo Colón en su tiempo montado su barco y llegando a las Américas, pero gracias a algunas sustancias el viaje puede llegar a ser interno en un encuentro con los pensamientos más ocultos de nuestro yo. Pero este estilo de viajar nuevo ha causado un montón de problemas, confusión, discriminación y aceptación secreta; una equivoca interpretación tanto de quienes la consumen como quienes no, la generación del alcohol se enfrenta a la generación cannábica.

El auge del consumo de la “yerba asesina” (llamada así en muchos países) se da en 1960 con el nacimiento del movimiento hippie o hippy, en donde sus principales ideas liberales, sociales alternativos, llenos de amor y paz, eran acompañados por el uso del cannabis y del hachís (también usaban otro tipos de alucinógenos) su viaje espiritual personal y colectivo que era llamado “la onda”.

La marihuana como alucinante leve produce cambios psicológicos y físicos en quien la consume, causa en el ser una sensación de relajación que actúa directamente en los sentidos causando dilataciones temporales, mala pronunciación al hablar y observaciones profundas a un tema en específico; son síntomas de un estado mental alejado de esta realidad e interioriza en quien la consume. Pero, aunque está claro que existen otros tipos de escape o encuentros (el licor, la cafeína, y los cigarrillos), las generaciones persisten en el cannabis, aun sabiendo que escenas aterradoras ligadas a alucinaciones, estados de ansiedad y malestares físicos pueden ser causados por esta. El número de sus consumidores crece diariamente y sus razones varían dependiendo del consumidor.

Identificando las razones más características de la persona para empezar a fumar, la cantidad de dinero que esta puede llegar a gastar en la semana y al mes en la compra del también llamado POT; examinar los síntomas y sensaciones que esta produce en sus consumidores, separando meticulosamente los consumidores con los adictos, encontrando que existen tipos de yerba, analizando la relación de los cuerpos de La Policía y el control que se está tomando ante esta situación son temas claves a tocar y en gran parte para entender la lucha constante por su legalización.

 

La ley en la palabra.

Con el cannabis encontramos una serie de campañas de prohibición por parte del Estado, no obstante un alza de opositores y consumidores se levanta y piden una legalización de la planta, argumentando que esta no debe ser satanizada y menos juzgada siempre y cuando no haya sido probada y pues es de entender ¿Por qué nos debe disgustar algo que nunca hemos probado y tiene más fines médicos que alucinógenos?  No invito fervientemente a su consumo, yo soy un consumidor activo del cannabis, pero entramos a juzgar un mundo diferente al que conocemos.

Con respecto a los consumidores: En los aspectos epistemológicos encontramos que los adolescentes y niños son los más vulnerables por la influencia de un mercado negro que ve en ellos posible público para un crecimiento económico, y más conociendo el discurso familiar de satanizar la yerba sin argumentos válidos para ellos, es decir, una falla comunicativa en los padres para tratar este tipo de temas en una etapa de vida juvenil llena de curiosidad y malestar social – aceptación personal y aunque las razones personales y por estrato social en Colombia varían, como problemas en las casas en los estratos 1,2 y 3; simultáneamente en los estratos 4,5 y 6, la aceptación social de estos jóvenes rebeldes los incita a consumir; es importante entender que el cannabis es uno de los iniciantes más importantes para dar a probar otras drogas.

Estudios revelados por la PRADICAN (Programa antidrogas) demostraron que los universitarios en la edad de 22-23 años son quienes más prevalencia tienen ante el consumo del cannabis, mientras los de 18 y menores, su consumo es mucho más bajo, aunque posiblemente sí la han probado; demostrando que desde una temprana edad muchos estudiantes entran a las instituciones con conociendo previo del cannabis.

Se debe mencionar que la marihuana es la tercera droga más usada por los jóvenes superada por sus dos competidores legales, el alcohol y el tabaco, drogas que también tuvieron su prohibición años pasados pero actualmente son aceptadas socialmente, por ejemplo: La ley seca de 1920 que dictó la prohibición total del alcohol en EEUU, «esta noche, nacerá una nueva nación», declaró el senador Andrew, su uso y exportación era solo de uso medicinal, ahora bien, después de 20 años de prohibición la ley seca se enfrentó a un creciente crimen organizado y una constante ola de criminalidad por esta, la cura fue peor que la enfermedad. Aunque el tabaco, no es en cierta forma una droga tan fuerte, en Esteña, la ley 42/2010 del 30 de diciembre del 2010 prohibió su uso, pero el impacto social fue tan grande que tuvo que ser modificada y crearon zonas especializadas para fumar tabaco.

En cuanto la marihuana en Colombia existe la ley 1787, (El estado asumirá el control y la regulación de las actividades de cultivos, producción, fabricación a cualquier título, importación, exportación, almacenamiento, transporte, etc del cannabis y sus derivados, para uso médico y solo médico) rige su uso exclusivamente medicinal, ya que, las plantas del cannabis contienen un isomer llamado THC (Tetrahidrocannabinol), que en grandes cantidades es quien produce la llamada “traba”; en el uso médico el THC debe ser inferior al 1%, pero el consumidor busca un porcentaje mayor, ya que, su uso es recreativo.

Ahora bien, la alteración de la memoria y percepción temporal casi perdida, son dos puntos claves que hacen casi imposible que la yerba sea legalizada. En la medicina el THC es utilizado como: analgésico, antioxidante, antiinflamatorio, oxigénico (estimula el apetito) etc; no obstante, el consumidor de esta se enfrenta a somnolencias, sequedad de la boca, mareos y trastornos en la coordinación creando así una discordancia entre la sensaciones medicinales y la recreativas.

En una entrevista a un sargento de La Policía contestó a 4 preguntas muy puntuales:

  • En una comparativa de años pasados con el actual ¿se ha visto un crecimiento desde la Policía en los consumidores?
  • En comparación con años anteriores es claro que se ha visto un crecimiento en el consumo de esta sustancia psicoactiva por la facilidad de su compra y la facilidad con la que llegan los grupos al margen de la ley debido a su estado social a los más susceptibles, el consumo aumenta. La Policía realizó distintos operativos para encontrar e identificar en qué sectores se realizan estas acciones, pero resulta complejo ya que se mueven de formas pequeñas y han optado en dirigirse a colegios y lugares de pocos transeúntes, en donde es poco pero el capital aumenta ya que el tabú se está perdiendo.

 

  • La marihuana ha tenido una gran campaña para su prohibición ¿la Policía ayuda a una pedagogía de la planta como tal, o siempre ha sido utilizada como narcótico, dejando a un lado su parte cultural y medicinal?
  • Existe una normativa por parte de la constitución sacando del juego la dosis personal y no se puede estigmatizar un narcótico sin dejar a un lado el respeto ante culturas; la Policía cumple con la norma que rige para evitar que muchos grupos al margen de la ley se lucren desde esta parte evitando el crecimiento ilegal.

 

–      Los menores de edad siguen siendo los más vulnerables y susceptibles para empezar a consumir el cannabis ¿Qué estrategia plantea La Policía frente a esta situación, considerando que la edad es cada vez más prematura?

  • Los jóvenes siguen siendo propensos al consumo de esta sustancia ya que muchas veces están invitados por personas de su grupo social o incluso familiar que comienzan a ver esto como algo cotidiano como ejemplo, ya que en sus hogares o por sus amistades es normal ver este tipo de conductas. Para La Policía, el principal objetivo es brindar apoyo a colegios y universidades con campañas, registros a las pertenencias de los estudiantes evitando así que entren todo tipo de sustancias, de igual manera, se realizan operativos por parte de la institución en los alrededores a personas que permanecen en el sector y junto a los consejos de seguridad en alcaldías locales, se logran identificar puntos de expendio para realizar operativos y evitar que los jóvenes caigan en esas sustancias.

 

–      Desde la parte legal ¿Cómo se ven a los consumidores del cannabis desde las perspectiva social. psicológica, y ciudadana?

  • como institución vemos a los consumidores como en la búsqueda de una salida a los problemas, como también influenciados o siguiendo una moda, pero somos neutros al juzgar, la sociedad los estigmatiza convirtiéndolas en una amenaza para la seguridad ciudadana ya que vuelven tan ansiosas que su economía no les alcanza llegando al hurto, se convierten en un factor de seguridad bastante notorio a nivel social.

Con esto podemos sacar varias conclusiones: 1) No hay una pedagogía clara sobre la yerba en cuanto a los jóvenes y a las familias, 2) Los grupos de narcotráfico incurren al microtráfico para aumentar así su capital y evitar de manera más fácil a La Policía, 3) El consumidor es estigmatizado y entra a ser catalogado como adicto así su consumo sea bajo y será señalado sí o sí de delincuente aunque no busque causar mal alguno., 4) Los adictos son los que entran a delinquir para calmar sus ganas de fumar, pero no es la yerba lo que compran, son otras sustancias las que buscan, 5) El consumidor tiene que entrar a este mundo del hampa para conseguir yerba siendo esto incómodo para la misma persona.

En un cargo menor pero no menos importante se entrevistó a otro servidor público, uno que si recorre las calles de forma más frecuente y tiene de antemano por proximidad de edad a los jóvenes que son encontrados consumiendo el cannabis.

Patrullero «Javier Colocado»

–      ¿Qué recomendaciones le hace usted a los civiles para evitar el consumo tan prematuro en las ciudades?

  • Bueno, nosotros como entidad pública y encargados de velar y proteger los derechos de los civiles hacemos campañas con la alcaldía en las cuales se concientizan a los jóvenes a los niños del problema del consumo de los estupefacientes. Se realizan las campañas más que todo en los sectores de ciudad bolívar parte alta parte baja, sectores de bosa, Kennedy donde hay mayor flujo de consumidores para así concientizar al menor de los problemas, de los riesgos. de que pueden llegar a dejar un futuro, entonces si se hacen realmente las campañas para así concientizar a los menores de edad.

 

–   ¿Cuántos menores de edad recuerda usted que han caído o han sido capturados en estos operativos respecto al consumo de la marihuana?

  • Realmente la cifra es impresionante, actualmente la mayoría de menores de edad son consumidores, son portadores, muchos de ellos los utilizan para hacer negocios, negocios en el sentido de que los convierten en jibaros, los entrenan para el expendio del estupefaciente ya sea marihuana, ya sea éxtasis, LSD, cocaína hay diferentes tipos de drogas, y utilizan más que todo los menores de edad ya que ellos en cuestión judiciales en nuestro país pues es más complicado tramitarlos, no se va a hacer el mismo juicio a un menor de edad que a un mayor de edad, entonces para los encargados del microtráfico les queda más factible tener una persona menor de edad, la entrenan desde pequeño para que cumpla con la misión de distribuir la droga, pues obviamente se hacen las capturas con La Policía encargada que es infancia y adolescencia encargada de velar y proteger los derechos del menor, así mismo cuando son realizados los operativos, los menores de edad se dejan a disposición del bienestar familiar para que tome contacto directo con los padres de los menores y se llegue a un acuerdo donde si los padres van a seguir con la responsabilidad del menor o queda en custodia del estado.

 

–          Desde lo civil, ¿usted ha visto el incremento de los consumidores de marihuana?

  • Claro, efectivamente se ha generado un aumento en cuestión de consumidores, principalmente los tenemos en las edades entre los 15 y los 27 años es la mayoría de gente que está relacionada con el consumo de estupefacientes, unos ya lo hacen por cuestiones médicas, otros ya lo toman como por hobby como porque les gusta pero realmente se ha generado un aumento en el consumo de marihuana ya que últimamente las estadísticas nos arrojan que la mayoría se están generando por problemas interpersonales.

 

–          Javier, en operativos, ¿usted ha tenido que enfrentar a los mal llamados dealers?

  • Efectivamente en los momentos de los operativos las personas encargadas de la hoya ellos tienen como su gente de confianza que es la encargada de alerta cuando se acerca la patrulla o se ve presencia extraña alrededor de la hoya o expendio competitivo en el mismo sector, en el momento que se realizan los operativos los mal llamados dealers que son los expendedores del estupefaciente, generar un inconveniente ya que quieren entrar a chocar con la institución la misma Policía Nacional, pues para ellos no es conveniente que se les acabe o se les desmantele la hoya del microtráfico.

En estas dos entrevistas detectamos una criminalidad constante, un sistema semi perfecto por parte del narcotráfico para evitar la ley, y se sigue viendo como los menores cada vez más y más encuentran fácilmente el cannabis ignorando totalmente su parte medicinal y creativa, creando ya no consumidores si no más adictos. El no tener una pedagogía sobre esta nueva forma de ver el mundo, el satanizar totalmente la yerba, el dictaminar su prohibición con un argumento diferente al de ser una droga maligna, llega a ser contraproducente, no estamos construyendo un pensamiento claro más bien es confuso y turbio, y esto genera curiosidad en los jóvenes, pues a esa edad existe una frase célebre entre ellos “Que rico lo prohibido”.

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