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¿Y si Trump no se va?

Tras la victoria de Joe Biden como presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump parece no tomar la noticia con gracia. Ningún presidente en la historia del país se ha negado a conceder el poder, pero Trump podría ser el primero.

Un país dividido, una carrera a presidencia agresiva y una difícil batalla de la cual Joe Biden salió triunfal como nuevo presidente electo, fue la definición del 2020 de los estadounidenses. En un mundo normal, cuando el resultado de una elección presidencial indica claramente un nuevo líder, la atención se desplaza suavemente hacia el período de transición a medida que el poder se transfiere gradualmente, pero en un mundo donde una estrella de televisión de ‘reality’ es presidente de los Estados Unidos, nada es normal.

A pesar de que en el momento aún se esté llevando a cabo el proceso de certificación electoral, Biden fue un claro ganador gracias a los últimos conteos de votos que superó el margen para el éxito. Pero la victoria del candidato Demócrata no ha sido acogida de la forma más positiva por parte de Trump, actual presidente de los Estados Unidos, de manera que ha surgido la preocupación de que no se irá pacíficamente de la Casa Blanca. De hecho, se piensa que, lejos de que el presidente vocifere un agrio discurso de concesión, ni siquiera presente uno.

Sin embargo, Trump se ha negado a ceder, y su campaña ha presentado más de una docena de demandas en varios estados basándose en afirmaciones infundadas de fraude electoral, y muchas de esas demandas se basan en pruebas tan frágiles que ya han sido desestimadas. «Nuestra campaña comenzará a procesar nuestro caso en los tribunales para garantizar que las leyes electorales se respeten plenamente y que el ganador legítimo esté sentado«, proclamó el presidente con orgullo, «el pueblo estadounidense tiene derecho a una elección honesta: eso significa contar todas las boletas legales y no contar las boletas ilegales».

Según Associated Press, se han emitido más de 76,653,490 votos para Biden hasta el 10 de noviembre. Luego, los 290 votos que ganó del Colegio Electoral hicieron que lograra pasar por el umbral de 270, de manera que ya podía estar cómodo en su posición. En cambio, Trump obtuvo 71,700,597 boletas, junto con 214 votos del Colegio Electoral, de manera que, dado que más de 70 millones de estadounidenses votaron por sus respectivos candidatos, es vital garantizar una resolución de cualquier reclamo pendiente, pues esta transición es una de las tradiciones más respetadas del país.

Pero el mandatario ha hecho claro que no se irá en silencio ni tampoco en paz. Incluso muchos han comenzado a especular que, cuando los votos finales ya estén certificados y se demuestre que perdió, puede que ni siquiera se vaya. Después de todo, tiene algunos problemas con los que lidiar una vez que su inmunidad haya terminado.

Hay una serie de pasos que conducen a que un presidente electo tome el control total de la Casa Blanca el día de la inauguración, en este caso el 20 de enero de 2021. Estos incluyen la fecha límite para resolver las disputas de las boletas electorales, de las cuales no han faltado en esta carrera presidencial, así como la votación del Colegio Electoral que tiene lugar el 14 de diciembre. Después de esto, el vicepresidente debe anunciar los resultados de las elecciones el 20 de enero. Es probable que para entonces haya ganado la presión sobre Trump para que acepte su derrota.

Ahora, realmente no existen precedentes de que un presidente derrotado decida atrincherarse en la Oficina Oval para evitar su concesión de poder. Jamás, en toda la historia de los Estados Unidos, hubo alguna oposición por parte de los 44 presidentes que sirvieron antes que Trump, de hecho, ha sido común que anunciaran la sucesión de poder incluso días después de las votaciones y antes de que fuese certificada legalmente la victoria.

Lo que sí es cierto es que, una vez que se hayan resuelto las disputas legales y se demuestra que ha perdido, no tiene derecho legal a permanecer allí. El portavoz de la campaña de Joe Biden, Andrew Bates, ha sugerido en broma que Trump podría ser retirado de las instalaciones, “como dijimos el 19 de julio, el pueblo estadounidense decidirá esta elección… Y el gobierno de Estados Unidos es perfectamente capaz de escoltar a intrusos fuera de la Casa Blanca», dijo Bates.

Esto también lo mencionó Bob Stein, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Rice, hablando con el Houston Cronicle, «si el presidente se niega a dejar la oficina, el Servicio Secreto y el FBI estarán en el terreno”, asegurando que si este fuese realmente el caso podría considerarse como una crisis nacional.

Para que esto suceda existen probabilidades extremadamente bajas en realidad, pero no podemos subestimar a Trump, sobre todo teniendo en cuenta su historial y su amor por un verdadero show como exestrella de ‘reality’. Lo más seguro es que Trump jamás ceda, por lo menos no en público, incluso puede que continúe proclamando su victoria incluso después de dejar la Casa Blanca, y no se nos haga raro escuchar de su regreso en el 2024.

Autor: Giselle Murillo.

 

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