Foto: Colectiva Oleaje.

Yo me trago la comida, usted tráguese su crítica

La gordofobia es un concepto designado para discriminar a las personas con sobrepeso especialmente si son mujeres, porque realmente son ellas las que más reciben criticas cuando suben de peso. Gordoridad, término empleado para referirse a la solidaridad entre personas gordas en un contexto de discriminación corporal.

Estamos en el siglo XXI, donde todas las personas se creen con el derecho de opinar sobre nuestras características físicas, es tan tortuoso que cada vez te digan “estas más gorda”, debemos entender que la gordofobia no es algo normal, las personas juzgan por peso y talla pero la basura que cargan en su cabeza es la mierda que le tiran a todos, los estándares de belleza que han impuesto por medio de las redes sociales son aquellos que hacen que las personas odien a las otras personas gordas, y muchas veces vemos y nos callamos ante tal discriminación.

Tu familia es la que más te critica, comenzando porque te conocen de toda la vida y pues los cuerpos cambian y los de las mujeres llevan más factores, por ejemplo, después de ser madre muchas quedan con sobrepeso y está bien, al planificar las hormonas incrementan el peso llevando a la ansiedad de querer comer, tal vez en algunos casos, entre otros, pero les parece horroroso ver como cambiamos, como subimos de talla, como pasamos de ser talla 6 a ser talla 12, no comprenden porqué engordamos pero qué pendejeada la constitución de cada cuerpo es distinta y muchas personas son más atléticas que otras, pero eso no justifica la mierda que le tira a esa personas que subió de peso.

Ya es difícil para uno llevar el sobrepeso y tener a unas personas recordándole que es gordo, ¡ya sé que soy gorda! y sus dietas estúpidas no me interesan. “Ay deberías comer piña después de almorzar”, déjenos en paz, que si usted no es quien compra la comida no le debe de importar. Llegar a la aceptación es bastante complejo porque muchas de las personas que tienen obesidad o simplemente son gordos antes eran flacos y cumplían los estándares de belleza que impone la sociedad, pero ahora se ven distintos al espejo.

Créame, ya nos basta con mirarnos al espejo y saber que estamos gordos y tratamos de aceptarlo como para que usted venga y me diga “pero qué te pasó, por qué te dejaste engordar tanto” dejen de joder con sus consejos que nadie les pidió.

Para los que estamos gordos, que no nos importe lo que piensen los demás, realmente la única opinión que importa es la de una mismo, que si me quiero poner una falda pues me la pongo, a nadie le importa que me salga un rollito al lado, que si quiero usar un top pues lo hago, es mi cuerpo y yo veré qué me pongo. Dejen de dar sus dietas estúpidas, no me interesa ni su opinión ni su dieta, déjeme en paz que soy yo la que compra la comida para engordar.

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