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El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

Acusar, señalar, tildar a otros es muy fácil, el único detalle es que cuando uno también ha cometido errores, la facultad para calificar los de otros es básicamente, nula. Pocos tienen la misma idea, claramente en este país hay quienes creen tener la razón todo el tiempo, peor aún consideran sus acciones como “morales”, por ende, todo aquello diferente a sus ideales está mal. La política en Colombia es un término nada más, pues evidentemente no funciona como debería, bueno de hecho nada lo hace tristemente.

Esto como diría Arjona es una “casa de locos”, se tiran el agua sucia de aquí para allá, sin dar resultados ni de un lado, ni del otro. Y es que, aunque no queramos, esta joda se dividió hace rato, sin embargo, como siempre algunos pretenden dárselas de salvadores del mundo, vendiéndonos a sus amiguis como nuestra mejor alternativa o más bien “la única”. Ese es el caso de la Senadora Angélica Lozano, quien jura que su forma de hacer las cosas es correcta porque en su radar, no entra nada más. Si bien no es la primera, ni la última en usar el “empoderamiento” femenino a su favor, vendiendo la idea de las mujeres fuertes, luchadoras, etc.

Obviamente nuestro género es mucho más, lo injusto es vanagloriarse de eso con el fin de hacer politiquería, convenciendo a esta generación de lo inigualable que es su partido, cuando claramente dejó de serlo hace tiempo. En una entrevista reciente, Lozano afirmó lo siguiente, “estamos construyendo una opción de cambio, sin rabia porque la rabia incendia, consume”, me encantaría encontrar coherencia entre sus palabras y los hechos, uno puede decir mil cosas, pero si hace todo lo contrario ¿qué sentido tiene?. Las acusaciones de esta señora contra Petro, cargadas de ira, sus múltiples esfuerzos por dejarlo fuera de cualquier tipo de conversación con los “partidos alternativos”, siendo bastante necesarias para alcanzar un verdadero cambio, dejan mucho que pensar o ¿no?

Por otro lado, no olvidemos que la funcionaria hizo una fuerte campaña contra la corrupción, la mermelada y todo ese tema, tiempo después Gustavo Bolívar lanzó una propuesta en donde se pretendía exigir a los congresistas realizar la devolución de los gastos de representación, con el fin de ayudar a los ciudadanos dada la crisis sanitaria. Justo en el momento de las votaciones Lozano decidió irse, el resultado fue un “empate” en el cual su fallo pudo ser decisivo, ¿coincidencia? no lo creo. Tal vez ese dinero le descuadraba las finanzas, igual que al resto de los colombianos. Vea la cosa es fácil, el dúo dinámico es decir esta mujer y su pareja, conquistaron a punta de mentiras, lo cual es cada vez más evidente porque a su manera ambas, pelaron el cobre.

Angélica Lozano estuvo trabajando un buen tiempo con Petro de un momento a otro, ya simplemente no lo soportó y a sus ojos lo proveniente de él, es lo peor. Tampoco estoy insinuando que sea lo mejor, irónico porque antes estaba de acuerdo con su labor, solo es que en ese momento si era una opción ser un equipo, pero en las circunstancias actuales su más grande aliado es ¿Fajardo?, no muestre tanto el hambre, por fa.