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Las graves denuncias de posibles falsos positivos en la erradicación manual de cultivos ilícitos

Como es habitual, el Ministerio de Defensa Nacional al terminar el año revela las cifras y resultados por parte de las tropas en combates y erradicación manual, el año pasado fue de 131.000 hectáreas, para algunos expertos y campesinos esta cifra es fraudulenta y adulterada.

Tras conocerse una de las cifras más altas de erradicación en lo que va corrido del siglo, salieron a la luz pública diferentes denuncias provenientes de 8 departamentos nacionales que son: Córdoba, Norte de Santander, Nariño, Caquetá, entre otros. Para algunos campesinos y trabajadores estos números son un total fraude.

Según esto consiste en falsos positivos nacionales, además que este no es el único año que han hecho este flagelo judicial, al parecer estas adulteraciones vienen de años atrás.

Pero, ¿Con qué fin las autoridades modifican las cifras de la erradicación?, cabe recordar que este trabajo lo realizan miembros de la fuerza pública como policías y soldados del Ejército Nacional, en ocasiones acompañados de cuadrillas de trabajadores civiles.

Según, algunos testimonios dicen que antes de empezar la erradicación, el comandante de la cuadrilla se reúne con el dueño o propietario agrícola y acuerdan suprimir una parte del cultivo, un ejemplo sería la cuarta parte de la hectárea, sacando un beneficio para los dos, el campesino no pierde la totalidad del cultivo y la cuadrilla muestra resultados exitosos en corto tiempo sin enfrentarse a la comunidad.

Por su parte el Ministerio de Defensa aseguró desconocer estas denuncias y que ellos estarán dispuestos a brindar cualquier tipo de cooperación con los entes que vigilan los procesos, cuentan con un proceso de información y validación eficaz como fotos, videos y un GPS utilizado por las cuadrillas de erradicación, además de una capacitación y acompañamiento de la oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito, los cuales laboraron el método de verificación y trabajan para mejorarlo, pero, para algunos, esta no es la mejor solución, porque quienes vigilan el trabajo ejecutado son ellos y hasta revisan sus resultados.

Algunos expertos comunican que esto se debe a una cadena de presión donde el eslabón inicial es el Ministerio de Defensa, el cual pone unas metas de erradicación muy altas sin tener en cuenta las adversidades y dificultades a las que se enfrentan los grupos de erradicación como: minas antipersonas, hostigamientos de grupos guerrilleros y las altas temperaturas de las zonas de cultivo.