La realidad del aborto

La Corte Constitucional de Colombia ha dicho no al aborto legal agotando las esperanzas de los que buscan la legalidad de este.

El movimiento que lucha por el aborto legal en el país no ha desistido sobre este, por lo que, la Corte ante tales exigencias se ha visto forzada a debatir acerca del tema; los debates han sido múltiples y la respuesta siempre suele ser la misma: no a la legalidad del aborto.

El debate claramente no sólo se presenta en la Corte Constitucional de Colombia, sino también en la sociedad, y existe una discusión que parece no tener solución, pues muchas personas están a favor del aborto y otras están en contra, cada posición tiene justificaciones para apoyar sus ideales.

Si bien es cierto, las personas de bajos recursos son las que suelen tener mayor cantidad de hijos sin tener la disposición económica y mental para tenerlos; por otro lado, algunos adolescentes comienzan la vida sexual sin tener conocimientos del tema, lo que da como resultado un embarazo por parte de personas que no están aptas para tal responsabilidad. Estos son algunos grupos o comunidades en los que se presentan embarazos no deseados.

Continuando con el análisis sobre estos grupos, es necesario recalcar que la carencia de educación sexual es notable, puesto que, como se mencionó anteriormente, los adolescentes y jóvenes no tienen conocimientos acerca de la sexualidad hasta que experimentan, surgiendo de esto un embarazo en la mayoría de casos. En lo que a la comunidad de bajos recursos se refiere, se ven involucrados muchos factores que influyen a los numerosos embarazos.

En este análisis se hacen mención a estos grupos, pero hay muchas más mujeres y parejas que comparten la situación de embarazos no deseados, entonces el problema es el mismo: no existe la oportunidad de no tener la vida que posiblemente se forma tras el acto.

Ahora bien, es importante traer a colación una problemática ignorada o un secreto a voces: hay madres que no quieren ser madres. Sí, suena drástico, pero es una realidad de muchas mujeres que no querían ser madres y se vieron obligadas a serlo. Algunas debido a sus sentimientos actúan en contra de sus hijos quienes realmente no tienen culpa de nada, y estas situaciones por lo general terminan mal.

Antes era inusual conocer historias de madres que hacen daño a sus hijos y de hecho aún resulta extraño; lo cierto es que el no querer ser madre pueda ser una razón (que no justifica claramente) para rechazar y agredir al ser que ha nacido de su vientre casi que de forma obligatoria. Este problema se resume en embarazo no deseado, y para reiterarlo: ¡es una realidad!

En cuanto al tema de no querer ser madres, la sociedad en su afán de construir estereotipos y prototipos de mujeres perfectas ha declarado que la mujer por el simple hecho de ser mujer debe convertirse en madre; muchas personas manifiestan que ese debería ser el propósito de todas las mujeres y quién no quiera ser madre o no pueda serlo es menos mujer.

Sin embargo, actualmente son más las mujeres que no quieren ser madres o las parejas que no quieren concebir hijos. El estereotipo acerca de las mujeres en cuanto al tema se ha ido olvidando poco a poco. Entonces, las parejas o mujeres y hombres para evitar embarazos tienen métodos de planificación.

Pero, pese al cuidado y medidas preventivas que muchos tienen, algunas veces este falla provocando el riesgo de embarazo. Por consiguiente, no es culpa de las personas por no cuidarse teniendo en cuenta aquellas expresiones ordinarias y vulgares como “¿para qué abre las piernas?”.

Dicho lo anterior, hay lugar para retomar el tema del aborto, pues es una oportunidad para aquellos quienes no desean tener hijos y se ven en obligación de tenerlos debido a diferentes tipos de accidentes; es también una oportunidad para aquellos quienes no tienen cómo mantener a un ser vivo, y además es necesario para los que no se encuentran en condiciones.

Además, un punto clave para tener en cuenta es el tema del aborto clandestino, pues, aunque la práctica del aborto no se legalice, esto no significa que no exista o se dé grandemente en la sociedad. Muchas mujeres, por los distintos obstáculos que encuentran al acceder a un aborto digno, tanto económicos como legales, deciden recurrir a un aborto arbitrario, sin supervisión médica o en lugares donde no se respetan las normas sanitarias. Así, el estigma y la negativa sobre este tema en vez de proteger a las vidas gestantes, condena a la mujer y a su proyecto de vida a una maternidad no deseada a procedimientos inseguros o a una muerte casi inevitable.

El aborto no es un juego, no es una actividad que se realiza con frecuencia y mucho menos es una salida fácil. Esta acción es de mucho riesgo y cuidados, y luego de hacerlo es necesario seguir un método de planificación como prevención.

El tema es complejo, pues entra en juego la moralidad que es en lo que se basan las personas que están en contra de esta práctica, pero esto no se trata de “matar una vida”, y además es necesario analizar muchos puntos como por ejemplo la sobrepoblación, los niños abandonados o que sufren de violencia intrafamiliar y los que nacen en medio de la pobreza siendo limitados a lo esencial y básico para vivir.

Para finalizar con este análisis, la sociedad no debería enfocarse en la interrupción de una futura vida, pues hay niños abandonados en las calles y en el mejor de los casos en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). También hay niños rechazados por su familia y mujeres infelices. Es mejor salvar una vida ya formada y rechazada que salvar una futura vida indeseada.