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Los tabúes de la buena Ganjah

Quizá para desgracia del universo, los seres humanos llevamos aproximadamente 315.000 años ocupando la tierra, aunque parece que el tiempo aún no nos basta para reconocer los beneficios de la Marihuana y el gran daño psico-social que causan sus prejuicios.

Mota, Bareta, Cannabis, Weed, Sativa, Ganjah o, simplemente, Marihuana, son algunos de los nombres que se le dan a las flores secas que se extraen de las plantas de Cáñamo, las cuales se encuentran cargadas con más de 500 compuestos químicos naturales diferentes, entre estos, los más conocidos son el Tetrahidrocannabinol (THC) y el Cannabidiol (CBD), que actúan como sustancias psicoactivas en el cerebro.

Posiblemente lo anterior sea algo difícil de procesar, tal vez por lo estruendoso de sus términos, en cuanto a química se refiere, sin embargo, creería que lo único que hay que entender es que los beneficios de esta planta, de hojas verdes, largas y palmeadas, han sido reconocidas y legalizadas en más de 21 países a lo largo del mundo por su capacidad para tratar la epilepsia, el Alzheimer, el Parkinson o hasta el cáncer, entre otras tantas enfermedades que caben en la lista, además de abrir el apetito, servir como relajante e inhibidor del dolor.

A pesar de esto, existe más de un tabú o prejuicio alrededor del uso y consumo del Cannabis, por ejemplo, aunque es cierto que la marihuana afecta gradualmente la habilidad para recordar cosas a corto plazo, la memoria a largo plazo siempre estará segura; la Mota no causa cáncer, lo previene; no crea dependencia, ni alucinaciones, así como tampoco es dañina, a menos que se mezcle con otras sustancias, y, no menos importante, ser un consumidor activo no es sinónimo de ser un criminal o pertenecer a algún tipo de secta satánica, como suelen verlo algunas personas, porque no se trata del estrato socioeconómico, ni de la religión que se profese, las bondades de esta planta han llenado al mundo desde sus inicios y su fama la precede.

“Porque fumar la Ganjah de verdad no es un crimen, soy perseguido sin explicación”, son las palabras que pronunció en 2013, como parte de uno de sus trabajos artísticos, Quique Neira, cantante y compositor chileno de Reggae, con el fin de expresar un auténtico sentido de lucha y resistencia, no solo por la legalización, sino también por el respeto de quienes la consumen.

Puedo decir que a lo largo de mi vida he tenido diferentes acercamientos con esta llamada hierba, personas que fuman y, para sorpresa de algunos, no por llenar un vacío interno, sino porque se han empoderado y han interiorizado los beneficios del Cannabis en sus vidas.

Alguna vez logré conocer a una señora, madre cabeza de familia, de la cual no diré nombre alguno, pero lo que sí mencionaré serán sus dolencias en las rodillas que más que deberse a achaques, eran causadas por una enfermedad que padece desde joven. Desde que fue diagnosticada toma gotas de Tramadol, un analgésico de tipo opioide que actúa sobre las células nerviosas para aliviar el dolor y el cual es lo suficientemente fuerte para dopar a una persona que no esté acostumbrada a su uso continuó, además de causar cierta dependencia.

A pesar de ello, esta madre lleva más de 15 años tomando el medicamento, inició con 20 gotas diarias, pero actualmente toma más de 100 y ya casi no le ayudan. Sentía que los medicamentos la estaban empeorando con el tiempo, hasta que un día su hijo le ofreció fumar un poco de Weed, desde entonces acostumbra a hacerlo por el gran alivio que le proporciona, pero procurando que su marido y su hija no se enteren de este elevado plan madre e hijo.

A principios de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció los beneficios terapéuticos de la Marihuana y aceptó la falta de pruebas que hubo al principio, cuando se añadió al Cannabis al tratado de 1961. La historia detrás de su prohibición se ve arraigada al racismo y, a lo mejor, a la corrupción, además, no es de negar que la religión también ha jugado un papel importante en el deterioro de la reputación de la Ganjah, sin olvidar que las aplicaciones industriales del Cáñamo no solo se limitan simplemente a la medicina, esta planta puede ser utilizada para fabricar combustible, papel y textiles, toda una mina de oro que, probablemente, la coloca en la mira de muchos con manos en el poder.

Entre otras cosas, fumar Mota nos ayuda a agudizar nuestros sentidos, nos permite apreciar cada pequeño detalle de la vida y de los momentos, es como si sencillamente todo fuera más claro ante nuestros ojos, permitiéndonos pensar todo con mayor detenimiento. Los sonidos, las imágenes, los sabores, los roces, ninguna sensación se compara y nuestra creatividad trabaja a flor de piel, podría decirse que es todo un viaje al interior de nuestro ser, aun así, no hay nada que no sea malo en exceso, hay que cuidarnos del abuso porque podría alejarnos demasiado de la realidad.

Sin embargo, quizá lo que realmente está mal con la Marihuana son los ilusorios prejuicios de una sociedad bañada en la desinformación, pero está podría ser una conversación para la que algunos aún no están preparados.