La violencia contra las personas Trans no cesa

Diversos casos se han conocido en lo que va corrido del año, dejando gritos en el aire, injusticias, hechos violentos de todo tipo y un sentir del olvido por parte de la sociedad.

¿Hasta cuándo? es la pregunta que se hacen las organizaciones y colectivos que cobijan a la comunidad LGBTI, con un tinte de preocupación por el aumento de casos violentos a los que deben enfrentarse las personas Trans en Colombia, de los cuáles existe bastante evidencia, pero ni un poco de justicia. Todo esto, porque aún el Gobierno y las Alcaldías locales siguen pasando por la galleta la situación de dificultad que viven las personas LGBT en el país.

Para la muestra un botón, la semana pasada gracias a la Red Comunitaria Trans se conoció la denuncia de una mujer Trans, que fue violentada por uniformados de la policía. Dentro del comunicado se explica la forma en que la mujer fue detenida por “agredir a funcionarios de la Alcaldía” seguido de esto, es detenida y la retienen para extorsionarla a cambio de favores sexuales.

Este hecho se presentó en la plaza de Soacha en donde se encontraba la víctima, que hace parte de un colectivo artístico el cual tiene como fin alejar a los niños de la calle y demás situaciones difíciles. El colmo de la situación se da cuando personas de la Alcaldía llegan al lugar y comienzan a acusarla de distintos hechos de los cuáles la víctima asegura no haber sido parte.

Peor se puso la situación al llegar la policía, porque no es un secreto que el sistema policial tiene una astillita, y el bolillo listo para agredir y discriminar a la comunidad Trans, con esto dicho, la mujer no pudo defenderse ni conseguir que la requisara una mujer como ella exige, y como es el debido proceso, esto con el fin de que se respetara su identidad de género.

Difícil y complicado es exigir respeto para un grupo de sujetos que sólo conoce de un proceso que incluye violencia, malas palabras y un tono alto de grito incluido. Agregando a esto que en su gran mayoría no conoce los conductos a seguir para tratar a una persona que pertenece a la comunidad LGBTI, entonces empieza el conflicto porque no llaman a la persona por su nombre, no respetan su identidad o algo tan mínimo como preguntar antes de violentar, por el contrario, les amenazan, hostigan, o cómo se dio este terrible caso les extorsionan.

Cero setenta que realiza periodismo independiente realizó una publicación en donde la víctima contó el desgarrador relato, dejando sobre la mesa la incógnita de: ¿Quién nos salva de la policía?, pues dentro de sus palabras comenta que fue abusada sexualmente por un uniformado en un CAI de Cazucá, en dónde no pudo gritar, no tuvo ayuda, y esa supuesta fuerza policial resultó ser ese monstruo asqueroso y temido, al que algunos siguen llamando héroes.

El debate crece aún más porque, así como se han logrado que estos casos salgan a la luz, existe una parte de personas que tiene miedo a denunciar por lo que les pueda correr pierna arriba, porque sí, vivimos en la ciudad del miedo, en el país del terror, en dónde nadie tiene derecho a una vida tranquila, mucho menos si es una persona Trans. Sin embargo, la lucha no es pasada ni pisoteada por un grupo de cerdos, diversas organizaciones y colectivos unen sus fuerzas para que día a día estos casos puedan tener justicia, para que este dolor no quede impune, porque ojo, si por el hecho de ser mujer ya quieren asesinarnos, violarnos, matarnos, ahorcarnos y hasta más pues imaginen por ser trans, cuando la sociedad no quiere tener un poquito de respeto por sus vidas, y prefiere criticar, juzgar y hacer a un lado.

En vez de que le moleste según sus valores morales y religiosos el hecho de que un hombre no sea lo que a usted le establecieron cuando era niño, o que una mujer quiera convertirse en hombre porque no se siente identificada, piense en que es un ser humano, con sensibilidad, dolor, pero con una gran esperanza de vivir y llegar a tener una vida plena como la que usted tiene cómodo en su casa, más no vivir todos los días asustado por la tomba, por una persona homofóbica, por un fetichista y demás seres que sin dolor violentan, asesinan, quebrantan, discriminan y amenazan a nuestra comunidad Trans.

Aún seguimos en pie para buscar justicia por nuestras hermanas, por Alejandra, por Juliana Giraldo, y por muchos nombres más que siguen dentro de los casos que no son tomados en cuenta en el país y solo hacen parte del boletín mediático un día. La comunidad Tran es una muestra de lucha y resistencia, que une a todo un grupo de hermanas que han sido tildadas de todo, pero jamás reconocidas ante la sociedad. Sin embargo, el ideal es poder crear un grito conjunto, una revuelta, una quema, todo lo que haga falta, para que la sociedad sepa que nos están matando.