Foto: El Nuevo Siglo

Los animales callejeros también merecen respeto ¡un alto por la vida!

En las calles se ve a diario muchos animales que sufren abandono, en algunos casos las familias a las que pertenecían los dejaron de querer, crecieron más de lo esperado o simplemente porque hacían estorbo y no había espacio suficiente para tenerlos. En otras situaciones se extraviaron y sus dueños no los pudieron encontrar.

El drama que viven miles de perros y gatos callejeros en la ciudad es aterrador, están expuestos a todo tipo de dificultades; lluvias, fríos intensos, soles extremos y la peor de todas, ser atropellados. Según el programa de urgencias veterinarias del Instituto Distrital de Protección Animal, en lo que lleva del año se han reportado más de 980 casos de los cuales el 50% corresponden a atropellamientos. Para los perros la vía más peligrosa es la avenida Boyacá, afirmó el distrito, y particularmente es la vía que más accidentes registró en el año 2018.

Actualmente, estos seres indefensos enfrentan una nueva tragedia, el Covid-19, pues recién llegó la pandemia al país, en las redes sociales se rumoraba que los animales podían contagiar el virus a sus dueños o ser portadores de este, por esta razón, muchos perros y gatos fueron tirados a la calle como basura.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud, a la fecha no existe un resultado positivo en ninguna parte del mundo por parte de animales de compañía, sin embargo, se sugiere a los dueños que no abandonen a sus mascotas por el pánico infundido.

Es importante seguir los protocolos establecidos sobre las medidas de seguridad, y si llegara el caso que perros y gatos puedan a contraer algún tipo de coronavirus, este no puede ser pasado a los humanos”, así lo aseguró la Subdirectora de Salud Ambiental Adriana Estrada.

Muchas de las fundaciones que refugian a perros y gatos callejeros han estado alerta a esta situación que se vive en el país, y están tratando de ayudar en lo que más pueden. Como es el caso de la Fundación Ángeles Sanando Huellitas, quienes tienen a cargo a 530 perros. María Alvarado, dueña de la fundación, comentó que la situación ha sido bastante difícil ya que los fondos se están agotando y las personas no quieren adoptar, “ha incrementado los casos de abandono, pues se han encontrado con perros que dejan en la entrada de la fundación o llaman para que los vayan a recoger”.

La situación es crítica, por tal motivo no han podido recibir más animales porque no cuentan con el espacio ni los recursos suficientes, han tenido que realizar campañas para recibir donaciones y lograr que algunos corran con la suerte de ser adoptados.

Cabe resaltar que, los gatos y los  perros son una gran responsabilidad, pues la comida, arena, vacunas, baños, entre otros, son gastos que los colombianos no pueden comprometerse a pagar  durante esta coyuntura, ya que a raíz de la pandemia y de las medidas tomadas por el gobierno, muchos se han visto afectados económicamente.

Así lo dio a conocer el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE),  en su último estudio para el mes de marzo, donde revela que el porcentaje de desempleo fue de 12,6% a nivel nacional, con un aumento de 1.8 puntos porcentuales con respecto al mismo mes del año pasado.  Es por eso que los refugios y sus colaboradores se están viendo en aprietos, pues no tienen los sustentos necesarios para cubrir todos estos gastos.

Las alcaldías hacen frecuentemente jornadas de esterilización gratuita en diferentes localidades y de hecho en algunas universidades donde tienen el programa de zoología o veterinaria también ayudan con las operaciones y son a bajo precio.

Es alarmante esta situación, y es triste ver cómo la gente puede llegar a ser tan ignorante creyendo en todo lo que ven y oyen si antes documentarse y saber la verdad, los únicos que se pueden transmitir el virus son los humanos, la forma para evitar que esto pase es mantener el distanciamiento social y acatando las medidas dictadas por el Gobierno y la Alcaldía.

Sin duda alguna, los animales no son tus juguetes, y así como no hay que humanizarlos, tampoco hay que usarlos y tirarlos cuando ya no los quieras o no los necesites, todos merecen una vida digna, con respeto y amor y ellos no pueden ser la excepción.