Colombia a través de los años ha sufrido de una violencia extrema que se ha marcado en la cantidad de víctimas que ha dejado a su paso desde hace más de 50 años. Aunque se han hecho 6 intentos por obtener la tan anhelada paz, han fracasado por incumplimiento de las partes, y solo uno, que fue el del expresidente Juan Manuel Santos Calderón, en el año 2016, logró a través de 6 puntos concretar con las FARC.

Fue un acuerdo que generó mucha controversia en los ciudadanos, y aunque se realizó un plebiscito por la paz, el cual buscaba saber si los ciudadanos estaban de acuerdo con esto, lamentablemente ganó el no. El gobierno hizo caso omiso y no tomo en cuenta esta opinión, y siguieron con el proceso. En la introducción al acuerdo de paz, se subraya que este terminará con el sufrimiento de millones de colombianos.

Hay que tener en cuenta que la paz no va a llegar de la noche a la mañana, pero que ya dimos un paso muy grande al poder llegar a un acuerdo. Claramente las víctimas no van a regresar, y ni con todo el dinero del mundo se puede mitigar el dolor de una familia por la pérdida de un ser querido. Estamos luchando porque esto no vuelva a suceder, para que los campesinos puedan regresar tranquilos a sus tierras, los niños puedan jugar sin temor, aprender, estudiar, y que no tengan que ser reclutados más menores a la fuerza para apoyar la guerra, separados de su familia y arrebatándoles un futuro.

Tenemos que empezar a “educar para una cultura de paz”, contar la historia y el pasado de Colombia como es, concientizar a las comunidades y a los jóvenes de la importancia de una vida en paz; porque eso empieza desde la casa, de los valores que le enseñemos a nuestros hijos, del respeto que tenemos con los demás, y somos conscientes de que vivimos en un país multicultural.

“Una cultura para la paz permite, por ser la violencia un fenómeno cultural, desaprender la violencia, y aprender la paz” (Fisas). Es difícil desacostumbrarse a lo que ya veníamos viviendo, pero nunca es tarde para empezar, para soñar con que si es posible que Colombia logre la paz, que todos podamos vivir en armonía. Qué tal si empezamos por cada uno de nosotros, por ser tolerantes y respetuosos con las demás personas.

Hay que hacer una reparación a las víctimas de este conflicto armado, no olvidar lo que pasó, pero sí pensar en cambio, soñar con la libertad de un país que ha estado sumergido en la guerra por mucho tiempo, causando daños atroces a las personas más vulnerables del país. El proceso de paz, aunque no es perfecto y ha tenido sus falencias, pues muchas personas no están de acuerdo con que les den beneficios a los desmovilizados con nuestros recursos, es un gran paso para que podamos llegar a tener la paz con la que hemos soñado tanto.