Foto: Facebook (derechos a quien corresponda)

La lucha por la igualdad no cesa, así como la horrible noche

Durante el bachillerato es usual –y de hecho necesario- que enseñen historia, puesto que la realidad actual está basada en los acontecimientos de los antecesores; dicho de otro modo, cada hecho histórico ha construido y contribuido a la realidad que vivimos. Por ejemplo: los derechos que hoy tenemos los ciudadanos han sido gracias a eventos que tuvieron lugar hace muchos años.

Entonces, para el siguiente análisis cabe citar la Revolución Francesa: este hecho se dio gracias a las injusticias que sufrían quienes hacían parte del tercer estado, es decir, los campesinos, pequeños propietarios, profesionales, etc., o la clase baja. Francia se encontraba dominada por un sistema político absolutista, controlado por el rey Luis XVI, en 1789, pero este acabó junto con la guerra desencadenada por la Revolución Francesa, cuando se dio un golpe de estado, logrando Napoleón Bonaparte el poder y, posteriormente, la estabilidad política, económica y social de Francia.

Gracias a esta guerra, una de las más violentas de la historia, los ideales de la sociedad cambiaron, basándose desde entonces en la razón, la igualdad ante la ley y la libertad.

En primer lugar, recordemos que la Reforma Tributaria del 2021 generó un rechazo casi que inmediato por parte de la mayoría de colombianos, quienes, además, se han mostrado en desacuerdo con los ideales del partido político al que pertenece el presidente, y asimismo a sus decisiones, que muchas veces parecen no tener en cuenta a las poblaciones vulnerables, tal como lo fue la Reforma Tributaria.

Después de varios días de protestas el presidente Iván Duque tuvo que desistir del proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible, como lo llamaba este y su gabinete. Sin embargo, los ciudadanos no desistieron con él, puesto que hay inconformidades que el Comité de Paro Nacional aún reclama, como el retiro de la Reforma de Salud, Matricula 0 y no a la alternancia académica, detener erradicaciones forzadas de cultivos de uso ilícito y aspersiones con glifosato, entre otras.

La protesta por la Reforma Tributaria inició el 28 de abril del presente año y aún sigue en pie por las razones anteriormente mencionadas; pero se ha tornado violenta. Es necesario mencionar que, desde hace tiempo, las manifestaciones suelen presentar disturbios, pero, cabe aclarar entonces, que los manifestantes aseguran ser atacados injustamente por autoridades como la Policía Nacional o agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), por lo cual los civiles muchas veces se enfrentan a estos.

Seguidamente, los medios periodísticos nacionales suelen llamar a los protestantes “vándalos”, mostrando imágenes de estos agrediendo a las autoridades, pero no permiten que el público y los ciudadanos vean el contexto completo, es decir, no exponen toda la historia, sino al manifestante atacando a su agresor o, mejor dicho, defendiéndose.

Ahora bien, hoy y los anteriores días el país ha sido escenario de disturbios, en donde civiles se enfrentan a las autoridades que atacan, usualmente en la noche, de manera despiadada. También se han dado saqueos y robos por parte de algunos civiles, que claramente no hacen parte de las protestas, pues incumplen en primer lugar con lo que caracteriza a quienes luchan por un mejor país y futuro. Estos actos son rechazados por parte de los manifestantes quienes, además, no han incitado a la violencia, pero sí han sido víctimas de esta.

Entonces, debo mencionar que muchos ciudadanos y figuras públicas se han mostrado en desacuerdo con la protesta, debido a la cantidad de muertos y heridos que ha dejado a su paso el conflicto social que vive el país; por lo cual piden paz y aseguran que lo que necesita el país es un espacio de diálogo.

Con esto quisiera recordar el plebiscito sobre el acuerdo de paz del 2016 en la presidencia de Juan Manuel Santos, quien estableció acuerdos con grupos armados del país para así dar fin a la violencia y, por supuesto, iniciar paz. En el plebiscito ganó el NO, o sea, la mayoría de colombianos en capacidad de elegir votaron por el NO a la paz, dejando ver así que no estaban de acuerdo en negociar con los grupos armados y acabar con la violencia.

Esto se dio en el 2016, y aún en el 2021 la violencia, de todo tipo, sigue siendo un pan de cada día. Ahora, actualmente aquellos quienes no quisieron darle la oportunidad a la paz son los mismos que la piden hoy, son quienes quieren que cese la protesta y siga reinando la violencia que, por supuesto, es invisible normalmente, porque violencia en este país siempre hay.

Volviendo al ‘recorderis’ de acontecimientos históricos, es menester traer a colación un evento dado hace muchos años en Colombia: La masacre de las Bananeras. En 1928 los trabajadores de la empresa United Friut Company, cansados de la explotación laboral a la que estaban sometidos, decidieron hacer huelga, puesto que anteriormente habían hecho peticiones de reforma de condición laboral y no fueron escuchados.

El 6 de mayo de 1928 en la estación de tren de Ciénaga, Magdalena, se creía que el gobernador de ese entonces se reuniría con los protestantes, sin embargo, este nunca llegó; pasado el tiempo, el ejército arremetió contra los protestantes matando alrededor de 50 a 1000 personas.

Este acontecimiento se asemeja mucho a la situación que estamos viviendo, puesto que el pueblo, cansado de las injusticias, ha decidido alzar su voz, y en cambio lo que reciben son ataques por parte de las autoridades.

Llegados a este punto debo decir que muchos derechos se han obtenido gracias las guerras, pues la clase baja y clase media siempre ha sido vulnerable y, anteriormente, ni siquiera gozaba de derechos humanos. Y con esto no quiero hacer un llamado a los colombianos a ser violentos o incitar tales actos, lo que digo es que los derechos, desafortunadamente, se han obtenido peleando y derramando sangre.

En Colombia se ha demostrado que de manera pacífica no se ha conseguido nada: se han realizado actos como abrazatón, besatón o cacerolazo, y seguimos en lo mismo; de hecho, en las protestas actuales se han hecho muestras culturales como pinturas, bailes o cantos, pero el Gobierno Nacional no parece escuchar ni ver.

Lo cierto de todo esto es que el pueblo está cansado, las personas de estrato bajo y estrato medio están cansadas de sufrir tantos abusos y violencia, porque ¡la desigualdad que aquí siempre reina es violencia! La gente que hace parte de los bloqueos y plantones en vía y calles principales asegura que no tienen nada que perder porque el Gobierno les ha robado todo, hasta el miedo, razón por la cual luchan con la esperanza de un mejor futuro.

Así que la lucha parece no acabar; el pueblo está resistiendo hasta a las autoridades que atacan con armas letales, está resistiendo como siempre a las desigualdades, y la gente de bien que no hacen plantones ni bloqueos tienen miedo, porque hace muchos años el pueblo no resistía tanto a quienes desafortunadamente son superiores.

El próximo año la elección está en nuestras manos, podemos darle la oportunidad a alguien de ideales diferentes que demuestre estar a favor del pueblo. Por eso, los invito a no olvidar lo que actualmente está sucediendo, la sangre que ha sido derramada y las lágrimas de las madres quienes han perdido sus hijos.