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¿Por qué Carrasquilla no sabía cuánto cuestan los huevos?

La afirmación que hizo el exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, en una entrevista con Vicky Dávila, el pasado 18 de abril, no solo se viralizó, sino que desató muchas críticas, burlas y hasta se convirtió en uno de los temas más sonados en los carteles del actual Paro Nacional. Si bien muchos nos indignamos al escuchar que para el exministro —quien según su cargo tendría que “dirigir la administración financiera del Estado”, en todo sentido— la docena de huevos valía 1.800; a ninguno nos sorprendió tal desatino.

Su respuesta es inaudita, sí, pero tampoco inesperada para un país en el que, desde hace años, los gobernantes se encuentran tan distantes del pueblo que dirigen. ¿Y por qué se da esto? Entre otras cosas, la causa principal serían las clases sociales, las cuales son establecidas, de primera mano, por la cantidad de ingresos que las personas tienen. En la actualidad, el salario mensual de los ministros oscila entre 19,2 millones mensuales, el de los congresistas 34,4 millones y el del presidente 37,9 millones de pesos.  Y hasta el momento, aunque muchas veces ha habido quejas de que estos deberían ser bajados, porque son muy altos, no se pasa de las palabras.

De hecho, habría que recordar que en el año 2018 se lanzó la Consulta Popular Anticorrupción de Colombia, un proceso electoral donde se hacía referencia al salario y periodo de funcionarios públicos, la contratación con el Estado, participación ciudadana y rendición de cuentas. La primera pregunta que estaba orientada a la reducción del salario de los congresistas de 40 a 25 Salarios Mínimos Legales Mensuales Vigentes, obtuvo 11.420.208 votos por sí y 96.109 por no. Sin embargo, este punto dentro de la iniciativa se hundió al ser presentado al Congreso.

Por otro lado, esos 20 a 30 millones de pesos mensuales que en promedio se ganan los altos funcionarios, más otros gastos adicionales que son pagados por el estado, sin duda alguna se encuentran muy lejos de los 908.526 que se gana de sueldo mínimo un colombiano, y aquí hay que mencionar que muchas personas ni siquiera alcanzan esos valores.

Además, en algunos medios de comunicación nacionales, siempre que se discute el tema del salario mínimo, se hacen en la pantalla cuentas alegres y se dicen cosas como que un arriendo cuesta $266.346, el vestuario $10.199 y los alimentos 209.566, como ocurrió a finales del 2019; cuando mantener a una familia de 3 o 4, hoy en día en Colombia, tan solo en alimento para un mes, puede superar los 800 mil pesos, si se tienen mínimo las 3 comidas diarias y una alimentación balanceada, como debería ser.

Teniendo eso en cuenta, es un poco más entendible que Carrasquilla no sepa cuánto cuesta una docena de huevos. De hecho, ni siquiera sería su culpa. Él no pidió que le pagaran esa cantidad de dinero (19,2 millones), sobre la que probablemente puede permitirse comidas con un costo más elevando que el tradicional arroz con huevo que mantiene sin hambre a muchos ciudadanos, sobre todo los de recursos más bajos. Él no pidió tener en sus manos esa suma que le evita el contar cada moneda para ver si le alcanza para la cubeta de 12 huevitos, pedir prestado o sacrificar otros gastos para poder comprar el mercado del mes, así como hacen muchos colombianos que deben elegir entre transportarse o comer.

Con esto solo quiero que pensemos en la desigualdad de nuestro país, y en la paradoja de que aquellas personas que no saben absolutamente nada del pueblo, no viven como él y piensan que 900 mil pesos alcanzan sin problema (cuando para vivir bien, sin muchos lujos ni camionetas de alta gama y seguridad, en Colombia se necesitarían por lo menos 2 millones de pesos al mes), sean los mismos que nos gobiernen, y, lo peor, también sean quienes gesten proyectos y reformas pidiéndole plata al pueblo cuando este aún tiene la barriga a medias, mientras ellos ya la tienen desbordada.

Nunca seremos iguales si unos viven con mucho y otros con tan poco. Y esto no es socialismo ni comunismo, como le encanta a la derecha decir, sino equidad y solidaridad, como la palabra que al presidente Duque tanto le gusta usar. Por eso, los manifestantes no solo están pendientes al nuevo proyecto que se pretende lanzar, sino que también piden, en el marco del Paro Nacional, que estos sueldos sean revisados.

Porque si a cada funcionario que hoy gana esas sumas exuberantes se le rebajara a la mitad su salario (en promedio este oscilaría entre los 9,5 a 15 millones), contaríamos con más dinero (bajo la idea de que cualquier peso cuenta) para invertir en otros sectores; aunque seguramente si se tuviera ese dinerito extra, como ya vimos en la primera propuesta de la reforma tributaria, no se invertiría en salud o educación, sino que también, a pesar de las necesidades del pueblo, sería destinado a comprar aviones de guerra.