Foto: Pintura por Débora Arango

Y ahora, ¿quién nos protege?

Como bien es sabido, las “autoridades” abusan de su poder en Colombia. Y el pasado 12 de mayo, unos agentes de la Policía Nacional cometieron un grave delito que provocó aún más rechazo del que han recibido de parte de los civiles, debido a que muchos de estos han sido víctimas de abusos de los llamados “héroes de la patria”.

Una adolescente de Popayán se encontraba grabando enfrentamientos entre civiles y las autoridades, sin embargo, cuatro agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) se dieron cuenta de lo que hacía, y la llevaron de forma violenta a una Unidad de Reacción Inmediata (URI).

Según el testimonio de la víctima, cuando ingresó a la URI, los cuatro agentes del ESMAD abusaron de ella de manera sexual, sin embargo, esto está por confirmarse. Lo que sí es seguro es que fue agredida y manoseada, pues cuando llegó a casa se lo confesó a su abuela. Al día siguiente del desagradable acontecimiento, la víctima se suicidó.

Un dato importante de este caso es que la damnificada era hija de un policía, hecho que sin lugar a dudas no solo impacta a dicha institución, sino también a los ciudadanos.

En Colombia, si una persona se encuentra en peligro se debe dirigir a la Policía Nacional, pues es la institución que se encarga de proteger a los ciudadanos, pero la situación en la que los colombianos se encuentran es crítica, pues son las mismas autoridades que abusan de distintas formas a los civiles. Entonces, si al caso mencionado se refiere, ¿a quién acudía la víctima cuando se encontraba en peligro?, ¿a la misma institución quien abusó de ella y la violentó, cuando se supone deben protegerla? Un policía jura defender a todas las personas que hagan parte del país, pero son estos mismos quienes arremeten contra las personas, por eso, muchos se sienten más inseguros con su “protección”.

Por otro lado, es necesario recalcar que han surgido muchos casos de abuso y violación hacia la mujer de parte de autoridades. Como lo fue el caso de Diana Fernández Díaz quien fue acosada y abusada por parte de agentes del ESMAD el pasado 30 de abril cuando ella se encontraba en las protestas.

En relación con el caso mencionado, ¿por qué abusaron de ella?, ¿por qué la violaron?, si así fue el caso. En definitiva, ella no merecía sufrir ningún tipo de agresión por parte de estos y de hecho de ningún civil.

Ella no exagera cuando dice: “Me manosearon hasta el alma” porque si se piensa por un momento… era una niña que estaba rodeada de 4 hombres adultos, que sin duda podían hacerle cualquier cosa mientras ella se encontraba en desventaja, y no solo esto, sino también vulnerable, a la merced de sus victimarios.

Las mujeres no exageran, no exageran al sentir miedo si las miran o si las saludan en la calle con un tono poco amable y más bien morboso, no exageran con el simple hecho de caminar alerta porque cualquier cosa les pueda pasar, pues el peligro está ahí.

“Y es que todo es risas hasta que matan a tu novia, violan a tu hermana o desaparecen a tu mamá, es ahí cuando cambias los memes por imágenes de SE BUSCA”; es momento de abrir los ojos y ver la realidad con la que muchas mujeres viven diario, es momento de empezar a apoyar y no deslegitimar un movimiento tan importante como lo es el feminismo.

Este caso dado en Popayán incrementó la rabia de muchos, pero no es el único, pasa muy seguido, por eso el llamado es a darle visibilidad al movimiento, la lucha y la importancia que requiere. Las agresiones hacia cualquier persona son injustas, pero sería mentira afirmar que las mujeres no sufren incluso, únicamente caminando solas en la calle.

Por eso es importante, antes de juzgar a una mujer por sentir miedo, apoyarla, no minimizar o normalizar su problema o su historia, y creerle. Razón por la cual todas le creen a la víctima de Popayán antes que a la Policía Nacional, quien niega lo que la víctima declaró antes de morir.