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Un insulto al buen periodismo

En la carrera de Comunicación Social y Periodismo, desde primer semestre me enseñaron que ser transparente e informar con la verdad, aparte de ser pieza clave en la ética del periodista, es una responsabilidad social; por lo cual, al ser enseñado desde el primer momento en las aulas de clase, esto debería, por regla, ser característica de todo aquel que ejerza esta profesión, sin embargo, el caso que se mencionará a continuación es una evidencia de que muchos faltan a la ética.

Con respecto al tema de las protestas realizadas desde el día 28 de abril, los medios nacionales se han ensañado en mostrar la parte mala de estas, exponiendo a medias lo que en realidad pasa en las calles. En busca de la conveniencia de algunos, estos medios infunden miedo, dividiendo al pueblo y generando el rechazo de algunos ciudadanos. Toda esta desinformación resulta ser distractora para la realidad que ha acontecido en las calles y la lucha que a todo el pueblo colombiano compete.

El pasado 22 de mayo del presente año, la Revista Semana en su editorial puso de portada al Senador Gustavo Petro, con el título “Petro, ¡basta ya!” y un lead que ponía: “Gustavo Petro es el protagonista del paro, y sus redes sociales atizan la hoguera. Con un país acosado por la violencia, en crisis económica y transitando hacia la anarquía, le llegó la hora de pensar primero en Colombia que en conquistar, como sea, la presidencia.” Con esta portada, la mayoría de colombianos observaron cómo la Revista Semana culpa al Senador del caos en el que se encuentra actualmente el país.

En este acto tan indignante, el medio le ha faltado de sobremanera a la ética periodística y, por supuesto, a las leyes que se deben cumplir.

El periodista sabe que su labor es esencial para la sociedad o el público, por esta razón es necesario que, en las noticias, los medios no tengan por objetivo influir o controlar a sus espectadores, pues su deber es informar de manera objetiva para que posteriormente las personas juzguen y formen sus opiniones según los hechos; y, al mismo tiempo, esto instruye y construye a un ciudadano crítico frente a la realidad de su contexto social.

Cuando un medio hace lo opuesto a lo dicho anteriormente, convierte a las masas en objetos, debido a que, de manera prolongada, gracias a la manipulación e influencia, las personas ya no serían seres críticos, dado que estarían cegados por la manipulación a la que han sido sometidos.

Con respecto a la editorial de la Revista Semana, el buen periodista o el buen periodismo no debe desinformar bajo ninguna excusa; dicho de otro modo, dañar la imagen de una persona con información falsa. Esto es precisamente lo que hizo el medio con respecto a su titular, lead e imagen, atribuyéndole al Senador la responsabilidad de la situación en la que se encuentra el país actualmente por su apoyo de manera abierta al paro nacional. Por lo anterior, este caso, inicialmente, se trataría de un contenido engañoso.

Aunque esto último sea cierto y su respaldo tal vez influya en algunas personas, tratándose de una figura pública, muchos aseguran que no se sienten representados por Petro, y desmienten luchar bajo su influencia. Esto entonces sería una información dañina, porque lo único cierto de aquella portada es que el político apoya la protesta. De ahí se puede afirmar que también se trata de una realidad manipulada.

Llegados a este punto, es necesario mencionar que debido a la acusación contra el Senador Gustavo Petro de la inestabilidad de Colombia, basada únicamente en su apoyo exhibido de manera abierta al paro, es calumnia. Esto es una acusación falsa que daña el buen nombre de una persona y es un delito.

Según el artículo 221 del Código Penal Colombiano (CPC), “Calumnia. El que impute falsamente a otro una conducta típica, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro (4) años y multa de diez (10) a mil (1.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.”

La libertad de expresión es un derecho de todo aquel que haga parte del país, según el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación…”  Sin embargo, el medio abusó de su derecho atacando al Senador, siguió sus convicciones y expuso la información según su acomodo, dejando de lado la característica de objetividad e imparcialidad con la que debe ejercer.

Sin duda alguna, un hecho que puede y debe ser denunciado, además de repudiado por su público o lectores.