FOTO: Reuters/Nathalia Angarita

Para el pueblo plomo y miseria

Los uniformes manchados de sangre se tienen que lavar de vez en cuando, hace unos días la Policía Nacional de este querido platanal decidió cambiar el uniforme a nuestros queridos asesinos avalados por el estado de un mandatario de turno que solo se pasa por la galleta las peticiones del pueblo.

Colombia, una tierra querida por unos y odiada por otros, querida por “la gente de bien” y odiada por más del 80% de los colombianos, sin embargo, lo que realmente genera malestar en este país es su gobierno de mierda y su mandatario con falta de huevos para afrontar las cosas y decir que si está haciendo mal su trabajo. 

Mientras Carrasquilla está en Miami de paseo con su familia, acá, en el país más feliz del mundo, la sonrisa se apaga con cada joven asesinado por un animal con arma y uniforme de plástico que lo cubre de cualquier golpe que se propine con algún artefacto, si señores ESMAD, que está acabando con la alegría de este país, y cada vez estamos peor, los políticos de viaje y toteados de la risa en otro país, las instituciones de represión social estrenado uniformes como si fueran niños de colegio y un presidente engordando como cualquier marrano en corral. 

Hemos vivido una de las guerras más grandes del continente por más de 50 años y pensaríamos que esta protesta social estaría de la mano y liderada por estos bandos que después de la firma del acuerdo de paz en el gobierno de Juan Manuel Santos decidieron decir que preferían estar en el monte antes que estar detrás de una celda, pero no, la realidad es otra. La protesta social está encabezada por Jóvenes universitarios reclamando la falta de oportunidades que hay en este país, obreros y campesinos luchando por mejores ofertas laborales y económicas para poder seguir trabajando o sembrando, también está en pie de lucha el sector salud marchando por mejores condiciones laborales, mejores salarios, padres y madres de familia haciéndose sentir por un mejor país para sus hijos. 

La mayoría de colombianos buscan un cambio en la forma de administrar este país, en donde escándalos  como el carrusel de la contratación, Odebrecht, HidroItuango, los bonos del agua, contrataciones falsas, entre muchas otras corrupciones, el país se consume en deudas externas, pero lo peor del asunto es  quienes en realidad pagan no son las ratas que roban en el gobierno, somos todos los colombianos que pagamos por la mermelada inyectada por galonados a espaldas de todos nosotros. 

Duele ver cómo las personas trabajan a diario en un hospital para combatir un virus que no se ve, pero que mata sin piedad y como trabajan sin la protección adecuada, duele ver como se roban el dinero de las personas que es destinado para ayudas, duele ver como prometen educación gratis a jóvenes de escasos recursos en campaña y que al final de todo la plata se la roban, pero lo peor de todo es que si hay dinero para comprar aviones, si hay dinero para viajes, si hay dinero para reforzar instituciones que le hacen daño a las personas, si hay dinero para armas, si hay dinero para respaldar a las grandes multinacionales y transnacionales, pero para el pueblo solo hay plomo y miseria.