Foto: El Tiempo

Una Selección Colombia que no logra convencer

Tras el inesperado cambio en el que Colombia, mediante un comunicado de prensa expresado hacia la Conmebol, anunció la decisión de retirarse como sede principal de la copa que une las federaciones de fútbol del continente americano por la situación crítica de orden público que vivía el país, en la que era imposible realizar algún tipo de torneo internacional, la Confederación Sudamericana de Fútbol, en medio de un ambiente vivido por la pandemia mundial del COVID-19, tomó la decisión de elegir como país anfitrión a Brasil, que hace unos días batía la cifra por contagios y muertes del virus chino.
El pasado 30 de mayo, cuando inició la copa con extremas medidas de bioseguridad, como la realización periódica de pruebas de COVID-19 a los jugadores y la prohibición de algún tipo de acompañamiento por parte de los hinchas, se ha notado el extenuante calendario al que se han venido sometiendo los jugadores a lo largo de este año tan atípico; cosa que no ha pasado inadvertida, dado que se ve la fatiga dentro de estos planteles, que se han visto recortados también por la epidemia.
La sorpresa de la copa fue por parte del director técnico del equipo colombiano, Reinaldo Rueda, cuando en los primeros días de su nombramiento tomó la decisión de no convocar a  Teófilo Gutiérrez, James Rodríguez, Juan Fernando Quintero y otros jugadores claves para definir las jugadas con opción de gol en la selección tricolor.
Adicionalmente, los últimos partidos han sido una transición que el técnico, Reinaldo Rueda, quiere darle al conjunto cafetero, dándoles una nueva imagen que aún no logran convencer a los jugadores y mucho menos a los aficionados, que piden  un juego más fluido y con mejor eficacia a la hora de definir frente al arco.