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«Como si de un ataque se tratara»

En relación con la afanada reactivación económica del gobierno, se obliga a los profesores a ejercer su labor de manera presencial bajo, lo que yo considero amenaza, la afirmación de que no recibirán salario quienes incumplan lo estipulado.

Desde el año pasado el gobierno ha tenido intenciones de que los estudiantes retomen la educación presencial, sin embargo, los intentos que ha hecho el gobierno no han sido exitosos, puesto que, en primer lugar, para retomar la presencialidad, la estructura física de cada institución educativa debe ser adecuada para evitar la propagación de contagios, y, en segundo lugar, retomar las clases presenciales también puede ser riesgoso no solo para docentes, sino para los estudiantes.

Para nadie es un secreto que antes de la pandemia muchas instituciones públicas funcionaban en espacios inadecuados para ofrecer el servicio; algunas carecían de agua, tenían pupitres averiados o estructuras físicas deterioradas, y, en algunos casos, educaban en medio de las ruinas de lo que habría sido una planta física estudiantil.

Ahora, teniendo en cuanta que el COVID-19 es un virus que requiere distanciamiento y cuidados, ¿cómo podría llevarse a cabo tales cuidados en un lugar que no cuente con agua?, ¿de qué manera los estudiantes siguen el protocolo de lavarse las manos si no tienen el preciado líquido?

Para dicha reactivación se asegura encontrar soluciones a los colegios que no estén adecuados para garantizar medidas de bioseguridad, sin embargo, esta sigue siendo una medida afanada que antes de hacer bien puede traer graves consecuencias.

Con relación a esto, es importante mencionar que muchos médicos y clínicas no estuvieron de acuerdo con la reactivación económica, y que además, pedían al gobierno posponer dicho decreto, debido a que Colombia no se encuentra en un momento adecuado para volver a la “normalidad”.

Con la situación del COVID-19, quitarle crédito al paro nacional sobre el incremento de contagios, sería una mentira; sin embargo, estas medidas siguen resultando afanadas y, una vez más, el gobierno parece no pensar en el pueblo y  en quienes pueden perjudicarse con sus decisiones. Esto se puede ver en la drástica decisión de obligar a los maestros con comorbilidades, es decir, enfermedades tales como hipertensión, diabetes, asma, ente otras, a dictar clases de forma presencial. Y es obligatorio, puesto que muchos profesionales con morbilidades no tienen otra opción que aceptar las condiciones, debido a que necesitan el sueldo para mantenerse o mantener un hogar.

Por otra parte, desde hace mucho tiempo se ha venido subestimando la labor de la docencia, suponiendo y juzgando lo que implica ser docente, y a esto se le añade el hecho de que la Federación Colombiana de Educadores (FECODE) en casi todos los paros nacionales está presente y, en ocasiones, lidera las manifestaciones. Todo esto sin justa causa, por supuesto, ha hecho que muchos ciudadanos y seguidores fieles del gobierno actual desaprueben a los profesores.

Por lo cual, partiendo de lo anterior, llego a la conclusión de que el gobierno parece haber atacado con este decreto a los profesores, debido al abierto rechazo a este por parte de FECODE; y se le añade también la prisa que tiene el gobierno por devolver al país a la “normalidad”.