Foto: Orientación Universal

Un cambio radical para alumnos y maestros

Este proceso de virtualidad ha sido acompañado por padres y profesores para un desarrollo similar al que se puede obtener en un salón de clases.

Desde el inicio de la pandemia, para niños y jóvenes estudiantes, la virtualidad sigue pareciendo la única solución; la conexión a Internet se volvió una prioridad para aquellos que debían asistir a clase, tanto alumnos, como docentes.

Por otra parte, esto podría presentar ciertas ventajas y, así mismo, desventajas; es decir, para un profesor puede resultar difícil mantener la atención de los alumnos durante una clase remota, y ese ha sido uno de los principales retos para muchos de ellos, pues es más que comprensible que en  casa las distracciones pueden ser una constante. Así mismo, se podría entender que no todos los alumnos, e incluso, no todos los profesores, tienen un espacio tranquilo y adecuado para estudiar.

Además, el criterio y la forma en que se calificaría a los estudiantes ha sido un reto para los docentes. La Directora de la Región de América Latina de Turnitin, Belén Correa, aseguró: «El tiempo debe ser cómodo para los estudiantes que conocen el material, pero no tan generoso como para permitirles usar dispositivos electrónicos para encontrar las respuestas«, recalcando que cambiar la forma de evaluar, a realizar preguntas que estimulen el pensamiento crítico de los estudiantes, más que la memoria, apoya a su proceso.

Otro aspecto importante es que la calidad de conexión a internet y las computadoras de escritorio o laptops aún no son una realidad para todos, de hecho, muchos estudiantes han estado dando seguimiento a sus clases a través de teléfonos móviles. De la misma manera, los problemas de acceso y de conexión pueden ser difíciles de resolver; en adición, en muchos casos, las instituciones y maestros no están al tanto de dicho problema, lo que representa un obstáculo para el desarrollo y aprendizaje del estudiante.

Cabe destacar que poco a poco los estudiantes están retornando a las aulas, el ritmo para adecuarse a la nueva realidad es un proceso en el que padres, alumnos y maestros están presentes para esta “nueva normalidad”.