Foto: La FM

Líbrame señor de las aguas mansas que de las malas me libro yo

Uno cree haber visto de todo aquí en el país del Sagrado Corazón, pero justo en esos momentos pasa algo que sorprende aún más; pues mientras que tanto la violencia como la corrupción aumentan, la comida y la educación escasean. Durante los primeros 100 días del mandato de Duque vimos que todo andaba mal, pero jamás imaginamos los alcances de ese señor para acabar con cada cosa a su paso; vendiéndonos la imagen de “marioneta”, lo subestimamos, porque definitivamente un simple peón no tendría las agallas de hacer tantas barbaridades, sabiendo el impacto negativo de ello a su imagen, la cual por cierto ni con cloro podrá limpiar.

Dentro de las múltiples manifestaciones llevadas a cabo a lo largo del período presidencial del predilecto, del tormento de este país, más de 30.000 ciudadanos han sido lesionados por parte de la Fuerza Pública, algunos perdieron completamente la vista de uno de sus ojos; el registro de víctimas mortales es de casi 300 personas, los abusos sexuales superan los 100 casos, sin embargo, los partidos de fútbol no dieron espera porque el dinero sí es una cifra importante, las vidas pérdidas son un número más en un papel y un integrante menos en una familia.

Además, no olvidemos que el paramilitarismo estuvo a la orden del día, digo, la “gente de bien”… Esas sí son vidas valiosas en esta tierra bella, no son privilegiadas en absoluto, mucho menos por disparar bajo la protección de miembros de la Policía Nacional, como si fueran escoltas.

En cuanto a la economía, ni hablar, más de 7 millones de personas sobreviven con 4.850 pesos diarios, los índices de pobreza en distintas regiones continúan incrementando, al igual que las masacres y los asesinatos a líderes sociales e incluso ambientales, quienes no tienen ningún tipo de garantías para ejecutar su legítimo derecho a la libre expresión.

Casi se me olvida lo más interesante, mil intentos para meternos una reforma tributaria que pretende catapultar la “reactivación económica” en medio de una pandemia, con 21 millones de personas en condiciones precarias, niños muriéndose de hambre… Reforma que finalmente consiguió aprobar a las escondidas, no sin antes jactarse de ser un Gobierno austero, acto seguido, moneditas bañadas en oro con la firma de este pusilánime, porque nada mejor para revertir el pésimo impacto socioeconómico de una crisis que el despilfarro, obvio.

La presidencia de Iván Duque pasará a la historia y será recordada por sumir a cientos de colombianos en la miseria, bañar de sangre las calles con su exabrupto, sin dejar de lado sus múltiples hazañas para mancillar el acuerdo de paz e igualmente los mecanismos de censura, yendo desde cortes de luz en adelante.  Todo eso vive en nuestra memoria, pero sobre todo ojalá también quede en su conciencia —si es que tiene una— cada uno de los rostros de quienes por su culpa jamás regresaron, ni regresarán a casa.