Foto: Servicio tecnico Ferroli, página web

La Organización Mundial de la Salud emite comunicado sobre los niveles de contaminación del aire tras calificarlos de alarmantes.

Tras 15 años se modifican los estándares de calidad del aire para llamar la atención de los mandatarios de todos los países a nivel mundial.

 

La OMS realiza una intervención para analizar, modificar  y disminuir los niveles de contaminación del aire estableciendo un notable cambio en las cantidades de las partículas  derivadas de C02.

La OMS ha establecido los nuevos límites de exposición segura para los seres humanos frente a seis tipos de contaminantes: las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras de diámetro (PM₂,₅), las partículas de menos de 10 micras (PM₁₀), el ozono (O₃), el dióxido de nitrógeno (NO₂), el dióxido de azufre (SO₂), y el monóxido de carbono (CO).

El mayor cambio se refleja en la reducción del Dióxido de Nitrógeno, pues el umbral de seguridad de exposición anual era de 40 microgramos por metro cúbico, y este es ahora de hasta 10 microgramos por metro cúbico; así mismo, el Dióxido de Nitrógeno causa problemas en el aparato respiratorio y está muy presente en las ciudades con mayor cantidad de vehículos de diésel y gasolina, pues son motores que funcionan con combustibles fósiles, ocasionando problemas de salud pública.

La OMS también endurece los límites de seguridad en el caso de las partículas capaces de adentrarse en los pulmones, viajando por el sistema respiratorio, para llegar al torrente sanguíneo y pudiendo provocar enfermedades cardiorrespiratorias. Las partículas son ahora el contaminante del aire que tiene los efectos negativos más amplios en el mundo sobre la salud y, aunque también tienen vinculación con el tráfico, su origen es más variado. Para las PM₂,₅ la OMS ha reducido a la mitad la exposición máxima recomendada anual, se pasa de un valor de 10 microgramos por metro cúbico a 5. En el caso de las partículas más grandes, las PM₁₀, el límite anual cambia de 20 microgramos por metro cúbico a 15.

María Neira afirma: “Los nuevos límites suponen que hay que multiplicar el nivel de ambición para reducir la contaminación”. Neira también sostiene que si bien los países son libres de acatar estas medidas, solo mediante un trabajo conjunto se logrará el bienestar común.