Foto: El Tiempo

Revueltas en cárcel de Ecuador dejan más de 100 muertos

Desde el lunes en la noche, los reclusos del Centro de Privación de Libertad N°1, en Guayaquil, protagonizaron los motines que ocasionaron la muerte de más de cien personas.

Según fuentes estatales, y el anuncio de Fausto Buenaño —comandante de la Policía de la zona 8—, la confrontación estuvo encabezada por dos de las principales cuadrillas delictivas que durante el último tiempo han competido por el control de la sede penitenciaria. El altercado empezó con el estallido de granadas y armas de fuego sobre los pabellones contrarios. Además, y de acuerdo a las afirmaciones de las autoridades, la fuente de las armas es desconocida, dado que los guardias aún no han declarado cuál fue la posible procedencia de los artefactos. Asimismo, todavía se ignoran los canales que beneficiaron la ejecución de la disputa.

Fue hasta el martes, alrededor de las diez y cuarenta de la mañana, que 500 oficiales de la Policía pudieron ingresar a la cárcel para frenar los actos de barbarie. Sin embargo, el orden solo pudo ser restablecido a las dos de la tarde, cuando las explosiones fueron suprimidas y el personal de oficios fue debidamente evacuado. Al entrar al sitio, y hacer la revisión de cadáveres y heridos, los agentes hallaron cerca de 100 muertos y más de 52 lesionados. Entre las víctimas mortales se subrayan métodos de crueldad como la mutilación y la decapitación; pues fue frecuente encontrar a algunas personas sin cabeza y a otras sin extremidades.

Los hechos causaron que, en las últimas horas, el presidente de la República, Guillermo Lasso, proclamara al centro carcelario en estado de excepción, lo cual significa que los derechos de los presidiaros se ven condicionados por mando del gobierno. El estado de excepción es una herramienta legal que altera los preceptos constitucionales en casos de riesgo.

Finalmente, cabe señalar que esta es la tercera contienda fatal que sucede dentro de una cárcel ecuatoriana en lo que va del 2021, las otras dos ocurrieron en febrero y julio. Además, se estima que más de 103 cautivos fueron asesinados en el 2020. Por ahora, los familiares de los internos siguen llegando al centro correccional para reclamar más información de la coyuntura.