Foto: El Confidencial

Exsecretaria nazi, de 96 años, huyó de su juicio

Este jueves, tras fugarse de su residencia en Alemania —en un taxi y después en metro—, Irmgard Furchner, exsecretaria y mecanógrafa del comandante nazi Paul-Werner Hoppe, no asistió al tribunal que determinaría su sanción por haber participado en el genocidio de la comunidad judía.

La mujer trabajó en el Campo de Concentración Stutthof, en la actual Dánzig, ciudad de Polonia. Stutthof fue el primer centro de exterminio que el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán construyó afuera del país germano en 1939; el lugar estaba situado en una demarcación húmeda y agreste, además, todo alrededor tenía vallas con alambrado de púas. Allí, cuando todavía era una adolescente, Irmgard Furchner se desempeñó en labores de oficina entre 1943 y 1945: redactaba cartas, listaba los nombres de los desterrados a Auschwitz y reescribía los dictámenes de sus dirigentes.

A pesar de que su única arma fuese la máquina de escribir y no ingresara nunca directamente al campo de concentración, la tudesca es acusada de complicidad; esto es, que se le inculpa por haber secundado el holocausto a partir de ocupaciones administrativas. Según las autoridades, la procesada es responsable de favorecer el asesinato de más de 11.000 personas inocuas. Asimismo, se busca que, con el trámite judicial, la exsecretaria aporte información desconocida de los métodos sanguinarios con los que los judíos, polacos no judíos y soldados de la URSS fueron tratados, por ejemplo: gases nocivos, disparos, hambruna e inyecciones.

Aunque en la actualidad tiene 96 años, Irmgard Furchner es enjuiciada por un tribunal de menores; esto porque para la época en que apoyó al Tercer Reich —término historiográfico para aludir a la Alemania nazi— tenía menos de 21 años. Después de haber eludido la citación, y sin embargo ser capturada horas después, el tribunal ordenó aplazar la audiencia para el próximo 19 de octubre. Por otro lado, la oficinista es sentenciada hasta ahora, y después de tantos años, porque hace una década que Alemania decidió culpar las atribuciones indirectas en la expiación semita.

Por su parte, los familiares de las víctimas y los sobrevivientes han condenado la inasistencia de Irmgard Furchner en el tribunal, puesto que, conforme a sus opiniones, el proceder de la alemana es una burla a la inmolación histórica. No obstante, hay quienes también la defienden, argumentando que su proceso judicial no es más que una persecución innecesaria, dado que ella misma pudo haber sido involuntariamente parte de un régimen conminatorio.