Foto: Unocero.com

Una “catástrofe” mundial

El pasado 4 de octubre el mundo enfrentó una de las más grandes “catástrofes” en la historia del internet. Dadas algunas circunstancias, Facebook, Instagram y WhatsApp (todas de Mark Zuckerberg) estuvieron involucradas en una caída masiva durante más de 5 horas. A partir de este periodo de reflexión obtenido durante este tiempo, me di cuenta de que algunas personas entraban en desesperación o incluso tenían algunos signos de ansiedad debido a este suceso, y fue allí donde me pregunté: ¿Hasta qué punto puede depender el ser humano de las redes sociales? O, más bien, ¿son estas plataformas algo necesario para continuar con la vida cotidiana?

Si bien es cierto que la interrupción de estas plataformas afectó al 37% de la población mundial, las acciones de Facebook disminuyeron en un 4% y Mark Zuckerberg perdió una cantidad impresionante de dólares, muchas noticias dejaron de lado la repercusión que esto tuvo no solo en muchas empresas, sino más bien en la vida social de las personas. Facebook, Instagram y WhatsApp funcionan como un medio de comunicación, y debido a esta inminente caída, dicha comunicación se vio interrumpida rápidamente, haciendo que muchos migraran a otras plataformas, aunque sin obtener la misma respuesta.

Después de que todo esto sucediera en el mundo y de indagar con algunos amigos cercanos, me di cuenta de que muchos sintieron ansiedad y algo así como un “no sé qué” que los invadía. Esas ganas de revisar fotos en Instagram, leer noticias en Facebook o enviar mensajes en WhatsApp, y el no poder realizar dichas acciones, los atormentaba de una manera impresionante. El temblor en las manos, el constante movimiento de piernas por no saber qué hacer; la dependencia que se tiene ante estas grandes plataformas hace que estas, a su vez, controlen las emociones. De inmediato, pienso que no podemos permitir que esto nos domine y mucho menos que nos dé una guía para saber qué camino tomar, al fin y al cabo son plataformas que solo nos muestran una pequeña parte de la vida de los demás.

Por otro lado, también creo que son herramientas funcionales que han sido construidas durante años y han llegado a nuestra vida con un objetivo: acortar la distancia. Es verdad que son medios de comunicación, sin embargo, estamos dejando toda la información generada en el mundo en manos de estas plataformas, y es allí donde me pregunto: ¿Qué pasa si estas redes sociales desaparecen por completo? ¿Cómo se obtendría la información? ¿Cómo nos comunicaríamos? Es sencillo, debemos volver a los medios de comunicación antiguos. No se puede permitir que toda la información recolectada durante años se quede en estas plataformas o incluso en internet. Es allí donde resalto la importancia de los medios de comunicación tales como los periódicos, la radio y la televisión (aunque en ocasiones no se cuente la verdad del asunto); considero que estos son medios que deben ser absolutamente indispensables, por si otra “catástrofe” vuelve a suceder en el mundo digital.

La tecnología avanza a pasos agigantados y eso no se puede detener, lo que sí se puede hacer es no dejar de lado aquellos medios que siempre han perdurado. Ahora, si hablamos de comunicación y de acortar distancias, una llamada al año no hace daño. Las redes sociales se han vuelto indispensables, de eso no hay duda, pero por si al caso esto vuelve a pasar, no se desesperen, respiren, lean un libro, salgan a caminar, cuiden a su mascota, visiten a algún familiar, llamen a ese ser querido o mediten mientras ese apagón termina; y luego, si de pronto sintió cosas extrañas, pues habrá que bajarle un poco a las redes sociales.