Una muerte digna, la ley que da vida antes de morir.

Muchas cosas se han dicho en torno a la eutanasia o muerte digna, el debate se aborda desde todas las aristas sociales debido a que es un tema que roza los límites de la moral y  la ética tanto para profesionales de la salud como para los pacientes que toman esta complicada decisión.

El pasado 23 de julio de 2021, la Corte Constitucional de Colombia amplió la cobertura de la Sentencia C-239 de 1997, desde entonces la sentencia ha venido cambiando en distintos aspectos, en 2015 se convertiría en la ley conocida como el  ‟Derecho a morir dignamente”.

Y en 2018 se presentó el proyecto de ley que buscaba ampliar la posibilidad a personas con enfermedades progresivas e incurables.

Finalmente, el 23 de julio del 2021 la Corte modificó la ley señalando: “En el marco del respeto por la dignidad humana, no puede obligarse a una persona a seguir viviendo, cuando padece una enfermedad grave e incurable que le produce intensos sufrimientos, y ha adoptado la decisión autónoma de terminar su existencia ante condiciones que considera incompatibles con su concepción de una vida digna». Cita explícitamente ‟El procedimiento de eutanasia debe aplicarse   a quienes padezcan «un intenso sufrimiento físico o psíquico» por causa de una lesión o enfermedad incurable.

La primera persona en acceder a esta reciente modificación es Martha Sepúlveda, una mujer de 51 años, que fue diagnosticada con Esclerosis Lateral Autotrófica (ELA) a finales del año 2018.

Martha Sepúlveda es madre de un joven llamado Federico Redondo Sepúlveda, quien tiene 22 años y desde 2018 ha visto a su madre deteriorarse lenta, silenciosa y dolorosamente, cuando empezaba a requerir ayuda para las cosas más básicas como lavarse los dientes, debido a su progresiva pérdida de fuerza muscular.

Poco a poco y sin darse cuenta Martha se hacía más y más dependiente de su hijo hasta que un día le dijo que quería luchar por conseguir su eutanasia. Y lo logró.

En una entrevista para la BBC Federico afirmó: Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho «yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir», que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.”

“Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento. El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía. Y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.” Afirmó Federico.