Debido a las constantes emisiones de ceniza en la última semana, el volcán Nevado del Ruíz se encuentra en alerta.

A pesar del comunicado que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) publicó tras la supervisión diaria del volcán, en el cual se pide la calma colectiva, la comunidad ha expresado su nerviosismo por una posible contingencia; pues, de persistir el estado amarillo, la caída de ceniza podría prolongarse por años; esto aun cuando las rocas no contienen sustancias tóxicas como bromo, flúor y yodo. Además, el sobresalto se debe a que, si el nivel de actividad III descendiese a II, los habitantes aledaños al río Chinchiná, en La Manuela – Manizales, tendrían que ser evacuados.

Adicionalmente, el volcán viene presentando estrépitos anormales y sismos: irregularidades que han incrementado la rigurosidad de la vigilancia y los monitoreos, dado que catástrofes como la Tragedia de Armero, ocurrida en 1985, deben evitarse a toda costa. En consecuencia, y según lo indican las autoridades, el ajetreo del magma no se infravalora.

Por otro lado, el Servicio Geológico Colombiano, en compañía de los biólogos del Parque Natural Los Nevados y la aeronáutica civil, asentó una serie de cámaras web dentro de las grietas cercanas al área afectada, con el fin de continuar examinando las nubes volcánicas. Asimismo, los expertos señalaron que el curso del viento respalda el desmoronamiento de la ceniza, por lo que la región occidental y noroccidental es la más perjudicada. De hecho, fue en esta zona —Manizales y Villamaría— que el aeropuerto La Nubia tuvo que interrumpir sus vuelos.

Por último, cabe decir que el Nevado del Ruíz ha presentado estos comportamientos desde mayo del 2012, con frecuencias y potencias desiguales.